Laicidad y Libertad Religiosa
Amistad y colaboración
En una carta pastoral de los obispos del Ecuador, dirigida a los fieles católicos, a las autoridades públicas y a todos los ciudadanos de buena voluntad, la cabeza de la Iglesia ecuatoriana da un paso al frente para ampliar las condiciones de un diálogo necesario para la vida nacional.
Uno de los retos del Congreso de la Fe celebrado en Quito a finales del año anterior, consiste precisamente en mejorar las relaciones comunicativas entre Iglesia y Estado; esta Carta es una respuesta concreta a este desafío.
Partiendo de lo que el Concilio Vaticano II plantea en cuanto a laicidad y laicismo, y una vez establecidas las debidas diferencias entre estos dos conceptos, la Carta expone lo que S. S. Benedicto XVI ya adelantó en varias ocasiones (56º Congreso Nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos –diciembre de 2006– y Discurso a la Asamblea General de la ONU, –abril de 2008–, principalmente): “El laicismo busca la total separación entre el Estado y la Iglesia, sin que ésta tenga título alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos”.








