¡Gracias! de todo corazón, Padre Giorgio

(Quito, 26/05/2014) A lo largo de nueve años, usted tuvo en sus manos la dirección de Cáritas. Los sacerdotes deben tener preparada la maleta, y estar listos para andar, par ir a cumplir nuevas misiones, porque la Iglesia debe moverse. Su tiempo con nosotras y nosotros ha sido fructífero. Nunca le diremos adiós, pero siempre le agradeceremos. Todas las personas que hemos trabajado con usted, queremos darle hoy y siempre nuestras ¡Gracias!
Nuestra gratitud a usted, al jefe que supo conducirnos para ir creciendo y hacer de Cáritas una caricia real de la Madre Iglesia al pueblo ecuatoriano. Bajo su influjo próvido, Cáritas ha ido creciendo en sus Pastorales, ha ejecutado Proyectos, se va fortaleciendo en el desarrollo humano integral de quienes formamos esta gran Familia, y vamos marcando el rumbo por donde debemos ir caminando, edificando y testimoniando nuestra fe cristiana.
Le damos las gracias por su ejemplo. Usted dejó hace muchos años su Brescia alpina, para venir a Ecuador a servir a una parroquia rural, Las Pampas, en tierras de Cotopaxi. Ese salto en el tiempo y en el espacio es un ejemplo de servicio que nos comprometió más a todas y todos con la Misión de Cáritas Ecuador.









