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Autor: Myriam Carreño

Cáritas Ecuador parte de la Mesa Técnica 4 de Gestión de Riesgos

Organizaciones públicas y privadas conforman la Mesa Técnica 4 del Sistema de Gestión de Riesgos, que es la encargada de brindar atención integral a la población ante una eventual emergencia. La Pastoral Social Cáritas Ecuador es parte de ella.

Radio IRFEYAL, invito a Mariana Carrera, para conocer de cerca el trabajo que realiza esta Mesa Técnica 4, ella es delegada de la Pastoral Social a participar de las reuniones que convoca esta Mesa.  Les presentamos la entrevista que la periodista Mirian Félix, realizó a Mariana Carrera.

Bienvenida y cuéntenos ¿ Cuál es el objetivo de esta mesa y por favor si nos ayuda con un balance del trabajo que se ha realizado hasta el momento?

“Gracias buen día, quisiera hacer una remembranza histórica de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, realmente la iglesia ecuatoriana ha tenido una presencia permanente en este tema de gestión de riesgos, desde un inicio como responsabilidad propia desde la iglesia y como desde esa caridad lo ha venido sosteniendo y trabajando”.

“La Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE) en esta nueva estructura de gobierno hace aproximadamente unos cuatro años volvió hacer miembro de este proceso que tiene el gobierno central como son las mesas de trabajo. La mesa técnica de trabajo número 4 y de la que Cáritas es parte, empezó a laborar justamente ante los posibles eventos del volcán Cotopaxi y ahí fue donde se genera toda una propuesta de atención inmediata”.

¿Es decir se sigue trabajando con respecto a este riesgo que también es para la Sierra  Centro lo que es la actividad volcánica del Cotopaxi?

“Si se mantiene todo esto y este trabajo primario lo ha ido resolviendo la iglesia católica y es justamente en este tema del terremoto, que los equipos de la Diócesis de Latacunga están armados por lo que la coordinación resulto fluida. Valga la oportunidad para mencionar que colchones y carpas sirvieron para entregar a Portoviejo y Esmeraldas”.

“Es oportuno mencionar que el centro de acopio fue la bodega de la Diócesis de Latacunga, donde se acumularon estos materiales para la atención primaria”.

¿Estamos o no preparados frente a estos siniestros como para enfrentarlos, o en esta época nos ha cogido por sorpresa?

“Yo pienso que aquí hay una de las cosas muy fundamentales que se ha discutido en la mesa técnica número 4 es el tema de la sensibilización, socialización y formación de todos las personas que conformamos este país tan maravilloso en saber: qué hacer, como hacer y cuáles son las atenciones y creo que es el momento oportuno como se hablaba hace quince días en la mesa 4 para empezar, retomar, estamos preocupados porque no nos gustaría que haya otro siniestro como este”

“De todas maneras pienso que estos eventos nos convoca, nos sensibiliza y también creo que debemos irnos formando para saber qué hacer en esos momentos.  Aquí hay dos puntos a partir del 16 a de abril; la PSCE en su permanencia que está en la mesa, que es convocada cada cierto tiempo no hay un cronograma específico para asistir, sino hay los eventos o los temas gubernamentales a los que tenemos que acogernos como sociedad civil y como entidad de iglesia para hacer un aporte más sensible y más humano”.

“Me complace mucho que nuestras iglesias y también hay que reconocer el trabajo de otras iglesias: evangélicas, protestantes, adventistas, porque creo que ha sido este tema de la comunión que nos ha llamado el Papa, ha permitido también la atención inmediata. Entonces qué es lo que ha pasado, que nuestras iglesias se convocaron a una sola voz; la atención y la respuesta que han tenido las provincias de Manabí y Esmeraldas, ha sido un trabajo de lo más sencillo hasta lo más grande”.

“El pasado 23 de abril hubo la última reunión de esta mesa técnica de trabajo donde se reorganizo y se generó 5 mesas como son: de atención integral a la población, protección especial, gestión de albergues, mesas de implementación de albergues y mesas de información y registro.  En el caso de la PSCE, estamos en la mesa de atención integral a la población y la gestión de albergues. Cáritas al momento ha elevado el EA que es un llamado de auxilio a nivel de la Cáritas Internationalis solicitando el apoyo. Estos proyectos permitirán ayudar a las familias que se quedan sin recursos de alimentos, también se ayuda en la reconstrucción de las viviendas y en la reactivación económica de algún sector donde se levantará información en las comunidades afectadas.

Imagen: MIES

 

 

“Gracias a toda la población y que no se olviden de nosotros”

La parroquia San José de Chamanga, perteneciente al Cantón Muisne de la Provincia de Esmeraldas, resulto una de las zonas más afectadas por el terremoto, el ochenta por ciento de las casas se vino abajo. Según un último informe del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, señala que el terremoto del pasado 16 de abril alcanzó una intensidad de 9 en Chamanga y Pedernales, dos de las localidades más próximas al epicentro.

Para conocer cómo está la salud de la población, que pasa con atención médica, conversamos con el doctor Nicolás Carreño, quién trabaja en el centro de salud de Chamanga.

“Al momento la salud de la población ya paso de la parte de emergencias, ahora estamos viviendo ya cuadros típicos de un desastre, estamos con enfermedades respiratorias, gastrointestinales y dérmicas propias de los hacinamientos donde se encuentra nuestra población; esto es lo que estamos viviendo en este momento, pero lo que ya son emergencias en si producto de la catástrofe ya ha reducido en un gran número, estamos ahora si  trabajando directamente en los albergues y la población de patología de primer nivel”.

“Estamos con brigadas y controles médicos, hasta el momento no tenemos ningún tipo de brote, esperemos que sigamos así pero igualmente estamos preparados en caso de que se presente. Toda la zona se ha movilizado, están mandando grupos de apoyo de diferentes partes, pues la zona está conformada por cuatro provincias, están mandando muchos médicos de allá, estamos abastecidos tanto en medicamentos como en personal se salud esperamos que siga la ayuda y la contingencia para seguir adelante”.

Con respecto a la entrega de ayuda alimentaria, el galeno manifiesta “que esta mejoro porque ahora se lo hace de manera personalizada, pues al, principio era de manera desordenada y ahora la gente que verdaderamente necesita recibe víveres y asistencia”.

“Realmente todos los ministerios han cubierto a Chamanga, se le ha dotada de resguardo policial y militar, obviamente la población necesita mucho pero lo menos en este momento de catástrofe de ayuda estamos abastecidos. Más adelante tendrá que haber una planificación bien hecha para que las construcciones sean estrictamente dotadas de una información y normativa que no permita que vuelva a ocurrir este desastre”.

“Que la reconstrucción de Chamanga sea desde un inicio bien estructurada con agua potable y alcantarillado, para que no volvamos al pasado y no solo preocuparnos de las casas sino de reconstruir a Chamanga desde su inicio, desde su formación con todos los servicios básicos con los que no contaba la población. La tragedia debe sirve para poder reconstruir Chamanga desde las bases”.

Al concluir el diálogo el doctor agradece a toda la población a todas las personas que han ayudado y enfatiza “que no se olviden de nosotros, que no solo sea por la tragedia sino que en algún momento nos ayuden con su solidaridad, vengan, conozcan nos visiten y nos ayuden a levantar estos poblados que quedaron devastados, Dios les pague y hasta pronto”.

 

NOTA DE PESAR

 

Quito, 7 de mayo de 2016

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana tiene el pesar de comunicar que en la víspera de la Ascensión del Señor, en el obispado de la diócesis de Luena – Lwena (Prov. Moxico, Ángola), ha fallecido Mons.  Gonzalo López Marañón, Vicario Apostólico Emérito de San Miguel de Sucumbíos.

mons marañon

Mons. Gonzalo López Marañón nació en Medina de Pomar (Burgos) el 3 de octubre de 1933. Profesó el 13 de agosto de 1950 en El Burgo de Osma y fue ordenado presbítero el 6 de abril de 1957 en Burgos. Destinado en 1970 como Prefecto Apostólico de la Misión Carmelita de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador), permaneció durante cuarenta años en servicio misionero, hasta el año 2010, primero como Prefecto Apostólico desde 1970 a 1984, y, una vez consagrado obispo el 8 de diciembre de 1984, como Vicario Apostólico de San Miguel de Sucumbíos.

Cumplido su servicio en Ecuador en el año 2010, quiso seguir viviendo y sirviendo a la Iglesia misionera y buscó puesto misionero en Ángola.

En la tierra africana ha caído su grano de trigo y esperamos el fruto de su entrega en nuevas vocaciones misioneras.

Descanse en Paz este buen Pastor y sembrador.

SECRETARÍA GENERAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA

 

“Nuestra misión debe ser: de ayuda, acogida y amor”

La ayuda humanitaria para las víctimas del terremoto de las provincias de Esmeraldas y Manabí, se desplegó rápidamente en favor de la población afectada desde varias partes del mundo, y no se diga desde nuestro Ecuador donde la solidaridad y la unión de todos los sectores se hizo presente de inmediato.

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“Agradecemos su solidaridad y síganos acompañando”

Han transcurrido 20 días de aquel 16 de abril, cuando el país enfrento una de las peores tragedias de los últimos años, el terremoto de magnitud de 7.8 cuyo epicentro se ubicó frente a Pedernales a 20 km de profundidad y que azotó a las provincias de Manabí, Esmeraldas y parte de la ciudad de Babahoyo.

Desde ese día acá, la ayuda humanitaria se movilizó desde varios lugares del mundo y por supuesto desde nuestro propio Ecuador, que se puso manos a la obra para ir en favor de nuestras hermanas y hermanos que están pasando esta tragedia.

En ese primer momento la iglesia y su brazo social como lo es la Pastoral Social Cáritas Ecuador, activo el área de Gestión de Riesgos y Emergencias, la misma que llegó con: ayuda alimentaria, artículos de higiene, agua y kits de cocina a las familias afectadas.

El trabajo de hormiga en las diferentes pastorales sociales de las 24 jurisdicciones del país es incalculable, voluntarias, voluntarios y grupos de iglesias siguen participando en esta cruzada nacional, recogiendo, clasificando y elaborando kits de primera necesidad para la población afectada.

Conversamos con Alfredo de la Fuente, responsables de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Portoviejo, para conocer de cerca la situación de la población afectada por el terremoto y como se canaliza la ayuda humanitaria.

“Gracias por la ayuda que está llegando de todas las partes, hoy día hemos visto con mayor fuerza y que yo llamaría una solidaridad horizontal de polo a polo, los mismos pueblos, la misma sociedad son los que se han movido”.

“Aquí mismo en Manabí ha habido zonas que no han sido tan afectadas y rápidamente ha venido la ayuda inmediata hacia las familias, acogiéndolas o mandando alimentos, apoyo y acompañamiento, se ha notado realmente una solidaridad y hemos crecido en humanismo”.

“Después del dolor, este se va asentando, poco a poco se va normalizando la vida fuera de las zonas devastadas; porque la zona devastada del centro de la ciudad de Portoviejo o la zona devastada de Pedernales, Jama, Canoa, ahí cada día es polvo y polvo, porque todavía están recogiendo escombros, y esperando que los edificios poco grandes sean dinamitados, pues la mayoría de ellos tienen que ser destruidos”.

“Las perdidas han sido muy altas y mucho más el impacto popular es fuerte, porque la paralización económica conlleva, a que todos aquellos que vivían del día a día no han podido recuperar su trabajo, los que laboraban en Tarqui en la zona comercial o en Portoviejo, se han quedado sin su sustento diario, la gente está adolorida y golpeada económicamente, hay perdidas muy altas en mercadería e instrumentos de trabajo”.

Durante el diálogo con Alfredo de la Fuente, surge una preocupación aún mayor.  “A mediano y largo plazo  queremos trabajar en la migración del campo, pues resulta que a nivel de las noticias no sale nada y sin embargo hay una  buen número de viviendas destruidas y claro una familia pobre que no tienen ahorro y que tiene que trabajar siempre en base al crédito,   ¿de dónde saca dinero para poder reponer la vivienda?”, es la pregunta que se hace, “son problemas fuertes y algunas familias ya han salido, incluso hemos escuchado que quieren trabajar ya donde se han ido a migrar, como es el caso de Pedernales que han ido a Santo Domingo. Entonces nos dedicamos fundamentalmente al campo desde las zonas más alejadas hacia la ciudad, ese es nuestro trabajo como Cáritas”.

“Una de las razones, no solamente es la atención el acompañamiento a esas familias, sino la contención de la migración porque eso aumentaría el problema en las ciudades.  En ese caso la contención que vamos hacer apoyando la reactivación de la economía familiar con emprendimientos y demás, ya estamos mirando la manera de ir haciendo todo esto para que no sea simplemente un ir a llevar cosas, sino realmente un acompañamiento y la creación de comunidades que mutuamente familias se van ayudando, lo que en Cáritas llamamos Desarrollo Humano Integral y Solidario (DHIS), es el enfoque que le vamos a dar al trabajo”.

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“Nosotros ahora en estos momentos ya no estamos dedicándonos a la emergencia como tal a la atención primaria, ya estamos organizando todo en razón de seguimiento   a estas familias más pobres que han perdido la vivienda o que se han quedado con una vivienda esquelética, solo con paredes, ese el indicador único que estamos usando en ese sector, pero no solo darles los materiales sino en el acompañamiento para que se reactive la economía dentro de la familia, no migren no se vayan de su entorno, que crean riqueza en su medio”.

Con respecto a la ayuda que ha realizado la empresa privada, Alfredo nos cuenta: “Estamos preparando un programa piloto, con el apoyo de almacenes el TÌA, nos ha donado 100 mil dólares en alimentos, 100 mil dólares en tarjetas de $ 10.00 y 3 millones de bloques que vamos a manejar para la reconstrucción de las viviendas”.

“Vamos hacer un convenio con Hogar de Cristo para unificar esfuerzos y nos dispersar se ha diseñado una vivienda antisísmica y que está dentro de los planes de Hogar de Cristo, por lo se está levantando información de las familias que perdieron sus viviendas con técnicos de Cáritas”.

Alfredo de la Fuente, agradece a todas personas que se han movilizado para llegar con la ayuda, él dice “mucha solidaridad no solo de las Diócesis como tal sino de parroquias concretas que han venido de Riobamba, de Quito, de Loja, de Macas, que han venido con sus carros hasta acá. Y es ahora que vamos a seguir necesitando de la ayuda durante varios meses porque hasta que se reactive la economía familiar demora un poco y esas familia como en general viven del día a día vamos a necesitar pero ya no como en este momento de manera inmediata, sino ya puede venir distanciadas cada 15 días cada mes, supongo que unos cuatro o cinco meses vamos a necesitar de esto”.

Al concluir el diálogo con Alfredo, él insiste en que no los olviden “les agradecemos su solidaridad y que sigan   acompañándonos hasta que se nos vaya el miedo porque todavía ese miedo ese susto no ha salido del cuerpo y que supongo será en unos tres o cuatro meses por lo menos”.

 

“Yo estoy con ustedes todos los días,…”

Mateo 28,20.

Esta semana pasada nos trasladamos a Pedernales, Manabí, un grupo de 14 laicos y 4 sacerdotes de diversas comunidades de Quito, para acercarles comida y agua a la parroquia de allá con destino a las familias damnificadas por el terremoto del 16-IV-2016.

            Desde la misma entrada a la ciudad se tiene la impresión de estar como en una zona de guerra, por la impresionante imagen de destrucción que se ve por todas partes; llegando más al centro de la misma, cerca de la plaza y la parroquia es todavía mayor.

            Son muchas las imágenes que se han transmitido de esta realidad, pero no hay forma de captar a través de ellas:

  • El ruido ensordecedor durante todo el día de las máquinas sacando los escombros de los edificios destruidos, de los camiones llevándoselos y regresando, de los generadores de electricidad.
  • El polvo suspendido en el aire y que lo tragamos por todas partes, que reseca las gargantas.
  • El mal olor por la descomposición de cadáveres que te sorprende por tantos lugares.
  • El horror, el terror, la absoluta impotencia, la incredulidad, la sensación de estar pasando una pesadilla de la que no se consigue despertar.

En los poquitos días que estuvimos allá, nos acercamos por grupos a los distintos barrios o sectores de la ciudad sin otra pretensión que llevarles la solidaridad y la compasión de todo el país y en concreto de nuestras comunidades, apoyándoles y dándoles una mano en las tareas de limpieza o de sacar los escombros de la casa, limpiar una capilla con algunos destrozos, acercarnos a las casas a saludar, charlar y escuchar sus historias y relatos de lo vivido en estos días, compartir el agua y en algunos casos la mesa con la familia, jugar y cantar con los niños y niñas de un albergue de familias, celebrar la eucaristía recordando y agradeciendo la vida de los familiares difuntos.

Nos hemos encontrado personas que no consiguen salir del golpe, del impacto del terremoto y se les ve apagados, silenciosos, con una enorme tristeza y permanente, casi no pueden pronunciar cuatro palabras seguidas, inexpresivos y con una actitud de “ante todo esto no se puede hacer nada, de esta no salimos”.

Sin embargo, hay muchos signos de esperanza:

  • la radio que, a pesar de que se hundió el edificio donde se encontraba, sigue emitiendo las 24 horas desde otro lugar,
  • muchas personas están regresando a la ciudad después de haber buscado refugio y tranquilidad con algunos amigos o familiares unos cuantos días,
  • ya se ven por la calle, por las veredas, no dentro de los edificios, algunos puestos de venta de carne, de pollos, de verduras y frutas, de comida,…
  • hay muchos funcionarios de diversos organismos del estado, especialmente soldados y militares,
  • ya están funcionando cuatro albergues para familias y se reparte ropa, comida y agua para las que están acampadas en la ruta o fuera de las casas con toldos o plásticos,
  • en la parroquia hay cuatro lugares de acopio y reparto de comida y agua; las tres religiosas que estaban en su casa, pegadita a la parroquia, se encuentran en los salones de la catequesis, duermen en una carpa del ejército y allá reciben las donaciones, escuchan y acompañan a las familias que van a pedir ayuda,
  • ya la semana pasada, el párroco, Denny Monserrate, comenzó en ese lugar de la catequesis y sin techo, a celebrar la eucaristía todos los días a la que van los feligreses para dar gracias por la vida de sus personas fallecidas y acompañarse unos a otros,
  • la solidaridad que permanece en todo el país, aunque haya decaído un poco; también llegan donaciones de otros países…

Pero les comparto algunas de las palabras que guardo en el corazón como las más luminosas y como Buena Noticia escuchadas en estos días:

  • la señora de la casa en la que pudimos quedarnos esos días: “toda mi familia está bien, mi casa resistió el terremoto, ¿cómo no voy a estar dando gracias a Dios continuamente y a compartir todo lo que haga falta con quienes lo necesitan?
  • Javier: “Lo mejor de mi vida, además de lo que me dieron mis padres, lo recibí en Pedernales, el amor de mi vida, Cecilia, mis dos hijos de 10 y 14 años, construir nuestra casa, mi trabajo. Le doy gracias a Dios por todo ello y voy a tratar de devolver a Pedernales todo lo que pueda como agradecimiento”. (Cecilia falleció en el terremoto).

“Dios que nos da la vida cada mañana, para algo nos salvó de la muerte, algo espera de nosotros, alguna tarea nos tiene encomendada”.

“Que ustedes estén acá nos hace sentir que no estamos solos, que Dios nos acompaña y Él nos dará la fortaleza para levantarnos y reconstruir nuestras vidas y nuestra ciudad, haciendo nosotros todo lo que esté en nuestras manos, sin dejarlo todo a que nos lo arreglen de fuera”

  • Un vecino y amigo de Javier: “En el momento del terremoto, ya no podíamos salir, nos reunimos delante de una imagen de María mi esposa, mis hijos y yo, abrazados y muy juntos. Yo solo le pedía y repetía a la Virgen que nos salvara. Paró el terremoto, nos invadió el polvo, salimos a la calle y estábamos salvados. Al rato escucho unos gritos pidiendo ayuda, era un vecino. Llamo a unos cuantos amigos y juntos pudimos sacar primero a su bebito de pocos meses que lo tenía él en brazos y después al papà que tenía una pierna rota. María nos salvó la vida.”

Todas estas y muchísimas más son historias de muerte y de resurrección, de infinito dolor crucificado y de vida nueva con el resucitado que vence la oscuridad, la noche y la impotencia con su presencia que reúne, conforta, pacífica y serena.

Tendremos que seguir acercándonos a sus protagonistas para escucharlas, para implicarnos y acompañarlos en su caminar, para reconocer que Jesús está vivo, camina con nosotros y nos dice: “Yo estoy con ustedes todos los días, en todo momento, yo siento y me com-padezco de todo lo que sufren y me implico en sus luchas y esperanzas.”

Josetxo García.

ADSIS.

 

 

 

 

¡La selva se ama y se defiende!

En el marco de la escuela de incidencia sociopolítica de la Red Amazónica, se ejecutaron los días 7 y 9 de Abril dos talleres en Sucumbíos y Aguarico. La Escuela de Incidencia está conformada por tres fases: la primera de formación a través de 5 módulos, la segunda para la construcción de la propuesta de incidencia, proceso que orientan y definen sus participantes y tercera en la ejecución dela estrategia de incidencia.

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Boletín No 8: Terremoto en Ecuador

BOLETIN PRENSA

RED DE PASTORAL SOCIAL CÁRITAS ECUADOR

2 de mayo 2016

IMPACTOS HASTA LA FECHA:

  • 660 fallecidos
  • 51. 376 personas atendidas en salud, 4.605 personas heridas
  • 31 desaparecidos
  • 22.421 personas albergadas
  • 113 personas rescatadas con vida
  • 1.125 edificaciones destruidas, 829 edificaciones afectadas
  • 560 escuelas dañadas.

Por solicitud y en nombre de Caritas Ecuador, Caritas Internationalis está lanzando el EA12/2016 en respuesta a los daños causados por el terremoto del día 16 de abril.

El sismo registrado el sábado 16 de abril a las 18h58 (tiempo local), de magnitud 7.8 (Mw magnitud momento), es considerado como el peor terremoto de magnitud e impacto potencial que el Ecuador; cuyo hipocentro se ubicó frente a Pedernales (Manabí), a 20 km de profundidad, fue resultado del desplazamiento entre dos placas tectónicas: la placa de Nazca (placa oceánica) que se sumerge bajo la Sudamericana (placa continental).

El EA tendrá como meta atender a 700 familias (3,500 personas) y abordará 4 ejes de trabajo: seguridad alimentaria y artículos no alimentares, apoyo espiritual, psicológico, social y fortalecimiento comunitario, reconstrucción de viviendas, reactivación económica para la obtención de medios de vida. Se estipula una duración de 12 meses (1 de mayo 2016 hasta el 30 abril 2017).

Los beneficiarios directos y principales actores del proyecto son las familias más afectadas de las provincias de Manabí, cantones Jama y Pedernales; Esmeraldas cantón Muisne y de la provincia de Los Ríos el cantón Babahoyo.

Mauricio López, secretario ejecutivo de Cáritas Ecuador, hizo referencia a la respuesta que se dará considerando que “nuestro Ecuador ha sido severamente golpeado por un fuerte terremoto que derrumbó muchas edificaciones, ha lastimado en lo más profundo el corazón del litoral de este nuestro amado país, ha arrancado la vida a más de 650 personas, causado heridas a más de 4000 personas, fragmentado familias, comunidades, e incluso ha quebrantado las voluntades de mujeres y hombres que aún no logran comprender lo que ha sucedido e intentan con esperanza reconstruirse y reconstituirse luego de tan dramática experiencia. Y como suele suceder en las situaciones más dolorosas, lamentablemente, ha afectado aún más a las personas más vulnerables que esperan poder encontrar la fuerza y la esperanza para reponerse de esta situación paulatinamente y con el acompañamiento necesario, proceso en el que esperamos aportar de manera relevante como Cáritas Ecuador.”

Se ha asumido un proceso serio y responsable de escucha atenta a los signos de los tiempos, para identificar las urgencias prioritarias, y para mirar también más hacia adelante en el futuro cercano para responder a las necesidades que serán enormes en cuanto a restituir el tejido social, la fuerza espiritual, y los medios para la vida digna de comunidades enteras y tantas familias.

Durante los primeros días del desastre la respuesta se han encaminado a:

–    Escucha y diálogo permanente con los interlocutores prioritarios, que son los miembros de nuestra RED Cáritas en los sitios más afectados; a través de los directores, equipos de trabajo, párrocos, y en articulación permanente con los Obispos que están haciendo una labor sobresaliente de mantenimiento de la esperanza en los sitios más afectados.

–   Mediante la Comisión Episcopal de Pastoral Social –CEPAS- se han generado mecanismos de diálogo y coordinación con la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

– Se han establecido mecanismos de comunicación permanentes con los ámbitos de la red local, redes internacionales (con el apoyo y acompañamiento permanente de Cáritas Internationalis).

– Se ha establecido un plan de trabajo, de acuerdo a las necesidades y pedidos particulares de nuestros hermanos y hermanas de las Diócesis afectadas y las Cáritas en el territorio, y en asociación con otras entidades eclesiales diversas como Cáritas de otros países, Conferencia Ecuatoriana de Religiosos-as, y otras entidades, para elaborar un diagnóstico de la situación que nos permita responder cuidadosa y pertinentemente al momento que está viviendo el país.

– Participación en las mesas técnicas oficiales promovidas por el Estado Ecuatoriano para la respuesta a las emergencias dentro de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, asegurando una respuesta complementaria y que cuide no duplicar esfuerzos.

– Elaboración de proyectos en respuesta a los ofrecimientos de ayuda inicial bilateral de entidades hermanas de diversos países, respondiendo a todos y cada uno de los ofrecimientos de ayuda tan necesarios para el Ecuador en este momento.

 Se establece un modelo de respuesta integral que responda a la urgencia inmediata en los temas emergentes solicitados por los miembros de la red en el territorio, y orientando a la perspectiva, fruto de años de experiencia y del modelo de gestión, hacia una intervención en las fases de rehabilitación y reconstrucción que se vuelven críticas y las más estratégicas en los momentos posteriores a la crisis y en los que las ayudas iniciales comienzan a decrecer. La vocación de acompañamiento desde el Desarrollo Humano Integral y Solidario –DHIS- que empuja a responder con esa mirada que también incluya la perspectiva a mediano plazo y que considere:

  1. La respuesta a la urgencia inmediata de acuerdo a los llamados específicos de los miembros de la RED en los sitios más afectados.
  2. El apoyo en los temas cruciales de prevención relacionados con higiene y cuidado.
  3. El fomento a las actividades productivas inmediatas que permitan comenzar a regenerar los medios de vida, el sustento familiar, y mediante ello, la dignificación de los sujetos en el momento de crisis.
  4. El apoyo en la reconstrucción de los hogares permanentes para las familias en situación de mayor vulnerabilidad y en los sitios más afectados, de forma que la re-construcción del proyecto de vida familiar esté articulado a la reconstrucción del hogar en condiciones seguras que permitan que dichos hogares tengan los elementos adecuados para afrontar una nueva crisis similar, o cualquier otro factor de riesgo de la zona.
  5. El acompañamiento psico-espiritual que garantice las condiciones interiores espirituales y afectivas para comenzar el arduo camino a la recuperación personal y familiar, para retomar la vida como proyecto de plenitud, luego de sanar las heridas físicas e interiores.

 Con estos elementos se presenta el EA “Llamado de Emergencia” (Emergency Appeal), pidiendo que sea acogido con la misma fuerza en que se ha asumido la respuesta inicial ante la dolora situación, llamando a que sea un momento para experimentar la solidaridad internacional y eclesial.

Agradecemos constante e interminablemente las enormes muestras de apoyo de tantos sitios en todo el mundo, sobre todo de las instancias eclesiales y Cáritas hermanas.

Reconocemos esto como un camino propicio para la eficacia apostólica en la respuesta a los sitios donde la vida clama y grita con dolor, pero que también se expresa en la esperanza de la dignidad de un pueblo solidario que requiere de ayudas que le permitan reconstruirse paulatinamente en busca de construir un futuro posible, quizás, incluso aún más luminoso.

 

 

 

 

Reconstrucción anímica, afectiva, psicológica y espiritual

Tras 72 horas de ocurrido el sismo, un equipo conformado por la Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE), Catholic Relief Service (CRS)  y Mercy Corps, se trasladaron a las zonas más afectadas de la provincia de Esmeraldas, Chamanga, Muisne y el cantón Pedernales de la provincia de Manabí.

Esta primera visita tuvo el objetivo de hacer un reconocimiento en la zona y una evaluación de los daños y conocer cuáles son las necesidades más urgentes de la gente, comenta Gabriela Mera, responsable del área de Gestión de Riesgos de la PSCE, quien sostiene que lo más se necesita es: agua, alimentos, kits de aseo personal y obviamente poco a poco la reconstrucción de sus viviendas.

El acompañamiento psicosocial y espiritual para las comunidad en estos momentos de dolor, es básica y vamos a trabajar con la población de las zonas afectadas, nos dice Gabriela Mera.

Sin embargo a la pregunta de cómo realizar un trabajo de reconstrucción en la parte anímica, afectiva, psicológica y espiritual, ella sostiene que la iglesia tiene una estructura sólida nacional y la confianza que tiene la gente.

“Muchas personas no tiene mucho interés en conversar de su realidad y de lo que ha pasado, pero si usted se acerca y le dice que somos de la iglesia que queremos acompañar y brindar ayuda social, ahí la gente es más permisiva y se acerca y encuentra como cierto consuelo de la iglesia en los lugares”.

Durante el diálogo que mantuvimos con Gabriela Mera, confeso que al entrar al cantón pedernales fue inevitable que se derramen lágrimas, porque tuvo la oportunidad de conocerla antes de la tragedia como la ciudad turística y hotelera.

“Verla ahora una ciudad devastada la comparo con una zona de guerra es como cuando uno ve en la televisión los bombardeos es exactamente así y lo que más duele es ver a la gente que no tiene un horizonte, camina y paródijicamente se distrae con la movilización de los escombros. Da mucho dolor e impotencia y las ganas de hacer algo urgente, es triste y no hay palabras de consuelo para la gente lamentablemente”.

El trabajo de la iglesia de hoy en adelante se va iniciar en coordinación con las pastorales sociales de las dos provincias, tanto de la Arquidiócesis de Portoviejo y el Vicariato de Esmeraldas, con ellos se va a encontrar el mecanismo de acercamiento con la comunidad, destaca Gabriela Mera, quien manifiesta que el voluntariado es muy importante, hay gente que está interesada en acompañar y ventajosamente las dos jurisdicciones tienen experiencia y un buen contingente de voluntarias y voluntarios.

“Como alguna vez escuche a los voluntarios que en algún momento el desastre de ellos tomarlo como propio, vivir su dolor, y hacerle sentir que ese desastre sea tomado como una oportunidad, y que sea una oportunidad de crecer y que son ellos los únicos responsables del crecimiento, repotenciación y renacimiento de sus poblaciones”.

“Tragedia de esperanza, de amor y de misericordia”

La tragedia que acaba de vivir el Ecuador, debe convertirse en una “tragedia de esperanza, de amor y de misericordia, así lo manifiesta el sacerdote Paulino Néstor Iván Bedoya, quién vive en el Ecuador cerca de 12 años y que tuvo la oportunidad de vivir 5 de ellos en la provincia de Manabí, donde fue director de Radio Católica Manabí. Con él mantuvimos una entrevista en radio Católica Nacional, en el programa de la Casa Grande.

 “Estuve viviendo en Manabí 5 años, trabajando en la Radio Católica Manabí cuando tenía también pues digamos su sede propia tenía un trabajo más autónomo propio para Manabí que se inició con monseñor José Mario Ruíz con la radio católica allí y después se continuó con el actual Arzobispo de Portoviejo Mos. Lorenzo Voltolini, estuvimos ahí trabajando juntos”.

“Para los que vivimos en Manabí para los que trabajamos en la iglesia manabita, es un dolor muy grande, y yo pienso que los que estuvimos y tuvimos la gracia de estar ahí compartiendo con la gente sabemos el dolor de este pueblo por esta tragedia tan grande”.

“Pero a la vez también hay una gran esperanza, y con las personas amigas y amigos que deje en Manabí, los he llamado y hablado  a lo largo de esta semana con ellas y ellos, a mí me fortalece porque escuchar a manabitas, amigos míos que me expresan: perdí la casa, se me vino todo abajo, pero tengo lo más importante: es que mi Dios me presto la vida,   le presto la vida a mi mujer a mis hijos estamos vivos y eso es lo más importante y vamos a salir adelante”.

“Esa fuerza manabita del hombre y de la mujer manaba que es una mujer muy impulsadora muy echada pa delante en nuestra tierra, no hay duda que con esas palabras y con ese espíritu y con esa esperanza este pueblo se pone en pie, no hay duda”.

“Lo que tenemos que hacer nosotros trabajando en la iglesia y todos los demás de las demás provincias del Ecuador es fortalecer, a que ese ánimo y ese espíritu propio del manaba no se decaiga y ese es el compromiso del Ecuador apoya, motivar con hechos muy concretos el espíritu manabita”.

“Lo más difícil puede comenzar ya dentro de unos meses no sé si en unas semanas, cuando ya pase todo este boom, este calor de esta euforia de lo que sucedió y nos olvidemos que los manabitas las personas que se vieron afectadas en la provincia de Esmeraldas pues ya se nos olvide”.

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“Yo pienso que eso sí sería una falta por decir nosotros los sacerdotes un pecado grave en nuestra iglesia olvidarnos que el otro existe en este año santo, en este año jubilar que está dedicado a la misericordia y me perdonan una  expresión no sé si ustedes amigos oyentes amigos de esta radio, Myriam y  Alfonso pero bienvenido 2016 para el Ecuador  porque esto nos obliga a todos a vivir el año de la misericordia,  no hay disculpa para ningún ecuatoriano que diga no pude cumplir el año jubilar, el año santo”.

“El año jubilar se va a cumplir y se va a ganar el año santo comprometiéndonos con el apoyo así sea moral espiritual sino lo podemos materialmente con los manabitas con los de esmeraldas y apoyando incondicionalmente esta fuerza, ahí nos ganaremos el año jubilar y ahí podríamos decir que la voz del papa Francisco al invitarnos a vivir el año de la misericordia, es que obligatoriamente lo tenemos que hacer como pueblo creyente, sino lo hacemos será una farsa. Pero tenemos razones abundantes para decir que iniciamos a vivir el año de la misericordia con esta esta tragedia que se tiene que convertir en una tragedia de esperanza, de amor y de misericordia y que podamos decir que nos ganamos el año jubilar”.

“El año jubilar no se gana con un padre nuestro y tres aves marías, el año jubilar, el año santo no se gana con la visita a un santuario solamente, el año santo para el pueblo ecuatoriano se gana con ese compromiso humano y espiritual con personas muy concretas que necesita una voz de aliento un apoyo espiritual, moral y económico por supuesto para resurgir, porque todos sabemos muy bien y yo también viví una tragedia en mi pueblo  que fue de un tamaño mayor, la tragedia de Armenia sumaban casi 2000 muertos un 25 de enero de 1999 un terremoto que azoto fuertemente  el eje cafetero del corazón de Colombia y fue muy difícil y allí la fuerza espiritual y el valor de esta gente hoy se cuenta otra realidad, salieron adelante”.

“Queridos manabitas que los llevo en el corazón y esmeraldeños les digo que hay pueblos que han vivido tragedias peores y salieron adelante ustedes pueden salir adelante con la gracia de Dios, no se vayan echar para atrás no se vayan a deprimir sino ponernos en pie, han habido tragedias perores y ha habido problemas mayores en los pueblos que hoy están en pie ustedes no puede ser los de menos”.

Imágen: El Universal.com.co