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Autor: Myriam Carreño

Iniciativas en todo el mundo a un año de «Laudato Si»

Un año después de «Laudato si’»: del 12 al 19 de junio habrá iniciativas en todo el mundo para promover concretamente las enseñanzas contenidas en la encíclica «ambiental» de Papa Francisco publicada hace un año. Quien se ocupa de coordinar todo es el Movimiento católico mundial por el clima», en colaboración con diferentes instituciones católicas desperdigadas por el planeta. Y un papel central lo tiene América, de norte a sur, con sus diócesis, asociaciones y movimientos. La encíclica sigue produciendo experiencias y cambios, es un texto vivo y un punto de referencia para discusiones y acciones concretas. También el Celam (el Consejo Episcopal de América Latina) está participando en las iniciativas, al lado de la Confederación interamericana de la educación católica, del ente que engloba buena parte de las religiosas de los Estados Unidos, es decir la Leadership Conference of Women Religious (Lcwr), y otros órganos vinculados con las comisiones Justicia, Paz e Integridad de la Creación. Hasta ahora son más de mil las parroquias y comunidades que ya han propuesto una iniciativa para la «Semana de la Laudato si’»

Los temas de los que se ocupa la encíclica son de una actualidad dramática, como lo recordó el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, «Avvenire», que citó recientemente los datos del Atlas global para la justicia ambiental, hecho con la colaboración de 23 diferentes universidades. Según los datos difundidos por este organismo hay 1746 conflictos ambientales (pequeños y grandes) en el mundo. Muchos de ellos tienen que ver la explotación minera, desde Asia hasta América Latina, pero la cifra podría ser aproximativa por defecto, puesto que llegan noticias fragmentarias e inciertas al respecto de diferentes países (como México, Brasil o China) que normalmente ocultan estas realidades. Se ven involucrados grandes grupos industriales que se dedican a actividades de extracción y comunidades locales, campesinos, grupos indígenas, aldeas, comunidades. Pedacitos del sur del mundo que muchas veces sucumben frente a sujetos mucho más fuertes. Es lo que sucede, por ejemplo, en África, en Níger, en donde se produjeron 100 mil toneladas de uranio en siete años; o en Nigeria, país en el que se trabaja masiva e inversivamente para extraer petróleo sin medidas de seguridad adecuadas ni para las poblaciones ni para el medio ambiente. Los resultados, normalmente, son catastróficos o, peor, guerras endémicas.

Fuente: lastampa.it

Casa Abierta: Cáritas Parroquiales

Promover la identidad de Cáritas Parroquial y motivar la convivencia comunitaria fue uno de los objetivos de la casa abierta que organizaron  la Arquidiócesis de Quito y la Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE), evento que se realizó el viernes  11 de junio en la plaza de la república de la capital.

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Catequista con actitud misionera y humana

La presencia de religiosas, voluntarios, sacerdotes y profesionales de la salud, jugaron un papel importante durante los días difíciles que le tocó vivir al país luego del  16 de abril, cada uno de ellas y ellos fueron en ayuda de las personas que enfrentaron esta dolorosa situación de perder a sus seres queridos y quedarse sin un techo que les cobije.

Conversamos con Alicia Monserrat Villegas, catequista de la parroquia Santa Bárbara en Río Chico, quien detalla sobre su labor con la comunidad, antes y después del terremoto que afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas.

 “Nuestra labor empezó 5 días antes del terremoto porque lamentablemente tuvimos una inundación la cual afecto casi todos los bajos de  nuestra parroquia donde las familias se vieron afectadas,  perdieron todo colchones, utensilios de hogar y algunas familias estaban albergadas en escuelas y donde familiares..

Lamentablemente las casas habían quedado con agua siquiera más arriba de la rodilla y el día del terremoto esas casas que estaban inundadas, la mayoría se cayeron, se destruyeron.

Acá en la parroquia Santa Bárbara de Río Chico, las familias que perdieron sus casas son aproximadamente 500, éstas quedaron destruidas y cuarteadas, así mismo tenemos una persona fallecida y decenas de heridos quienes sufrieron fracturas de frente y brazos.

Alicia Villegas, va detallando paso a paso la labor que la Iglesia estaba desarrollando en la parroquia antes del terremoto. “Cinco día antes del terremoto con ayuda de Cáritas habíamos estado levantando información para ahí ayudar  a estas personas que perdieron sus casas por las inundaciones por que según teníamos un proyecto, pero después del terremoto los planes cambiaron, la ayuda ya no era solo para las personas inundadas sino también para las personas que de la noche a la mañana lo perdieron todo.

Entonces comenzamos hacer un seguimiento y primeramente darle acogida, brindarle  socorro y ayudarle a buscar entre los parientes albergue, porque lamentablemente aquí en la parroquia no tenemos suficiente amplitud para albergar a tantas personas. Ahora mismo solo tenemos un albergue en el sector de los Ébanitos en San Francisco que es una cancha amplia.

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Hemos estado ayudando en el centro de acopio porque pedían voluntarios, y a más de ser catequista, soy parte de Cáritas y me toco con el grupo de paz ir ayudar y llevar jóvenes. Una labor gratificante para nosotros porque  sabíamos que a través de esa ayuda humanitaria que nosotros dábamos se nos tomaba en cuenta en la parroquia y así podíamos repartir raciones alimenticias a las familias.

Ahora en la parroquia se ve más unión estamos fomentando esa unidad y colaboración y esperamos seguir así mantenernos unidos y sobretodo la tranquilidad porque se dice que es algo que no va a calmar de la noche a la mañana, entonces contamos con la ayuda de Dios y de Cáritas, ahora que nos dicen que van ayudar en la reconstrucción de pequeñas viviendas, tenemos mucha esperanza, pues la labor ahora de nosotros los catequistas  es la de visitar los hogares y las comunidades”.

 

El Papa recuerda que en la Iglesia importa más el que sirve y no el que manda

El Papa Francisco recibió este sábado a una delegación del Centro Internacional del Diaconado en ocasión del 50 aniversario de su institución y recordó que los diáconos “son el rostro de la Iglesia en la vida cotidiana, de una comunidad que vive y camina en medio de la gente y donde no es más importante quien manda, sino quien sirve”.

Francisco centró su discurso en el mandamiento de Jesús “Amaos como yo os he amado”. “En el amarse los unos a los otros los discípulos continúan la misión por la cual el Hijo de Dios ha venido al mundo”.

El Pontífice aseguró que “el modo de actuar de Dios, su actuar con paciencia, benevolencia, compasión y disponibilidad para hacernos mejores debe distinguir también a todos los ministros: los Obispos como sucesores de los Apóstoles, los sacerdotes, sus colaboradores y los diáconos”.

“Los diáconos son el rostro de la Iglesia en la vida cotidiana, de una comunidad que vive y camina en medio de la gente y donde no es más importante quien manda, sino quien sirve”.

El Pontífice aseguró que “el modo de actuar de Dios, su actuar con paciencia, benevolencia, compasión y disponibilidad para hacernos mejores debe distinguir también a todos los ministros: los Obispos como sucesores de los Apóstoles, los sacerdotes, sus colaboradores y los diáconos”.

“Los diáconos son el rostro de la Iglesia en la vida cotidiana, de una comunidad que vive y camina en medio de la gente y donde no es más importante quien manda, sino quien sirve”.

Fuente:https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-recuerda-que-en-la-iglesia-importa-mas-el-que-sirve-y-no-el-que-manda-10685/

Imagen: Ctv

“Bendecido, contento y con ganas de seguir adelante”

Historias de solidaridad, agradecimiento, respaldo y sensibilidad, se han contado desde aquel sábado 16 de abril cuando le cambio la vida a miles de personas, cada una con su particularidad, esta vez compartimos el testimonio de un habitante del Cantón Pedernales de la provincia de Manabí.

Reynaldo Zambrano, habitante de Pedernales y dueño de un restaurante que se encuentra ubicado junto al malecón de la ciudad, cuenta que dos días después de ocurrido el terremoto, decidieron junto con su esposa poner en práctica una muestra de solidaridad hacia las decenas de personas que se dieron cita en la localidad en esos momentos difíciles. Aquí su historia.

“Aquel día el único localcito aquí en la playa prácticamente que quedo ahí como lo ve, parte acá al frente pero parte atrás la cocina esta destruido se reventó el piso todo esta reventado pero ahí trabajando,  el día domingo no había donde comer me pidieron que trabajara, yo trabajé el día domingo peo a precio módico.

En la noche mi esposa me dijo que trabajáramos al otro día del lunes pero que no cobráramos, entonces hicimos esa labor social por 15 días consecutivos, no descansamos y seguimos trabajando. Durante esos días dimos de alimentar a las personas que nos venían a socorrer, a ayudar, no solamente: militares, policías, socorristas, prensa, sino a todo el mundo que se acercaba, atendimos de 600 a 700 personas diarias, durante 15 días.

Quisimos saber que piensa sobre el futuro de su ciudad natal Pedernales, esto fue lo que nos expresó. “Esperamos el apoyo del gobierno nacional hacia los que nos tenemos de donde  sacar dinero por ejemplo hay muchísima gente que no tienen de donde conseguir, como reconstruir sus casas, como emprender otra vez los negocios que lo perdieron todo.

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Entonces ojala el gobierno apoye, nos den facilidad de crédito, peo estoy viendo que vamos a tener una traba bien difícil, me fui averiguar  y para darle un crédito le piden garante quien va a servir de garante con esta catástrofe que habido en Pedernales.  Yo ya estuve en el banco y me piden garante y quien me a servir, esa ya es una traba, si yo voy a pedir un crédito tendré ser mi propio garante, quiero emprender quiero reconstruir”.

Reynaldo Zambrano, confiesa que el acto de solidaridad que le motivo para dar de alimentar por 15 días seguidos a cientos de personas, “fue el de agradecer a Dios porque no le paso nasa a él y su familia, cuando me preguntan sobre ello, me da ganas de llorar, me siento bendecido, feliz, contento y me dan ganas de seguir adelante”.

 

«Canoa sueña,  Canoa ama, Canoa se levanta”

Con esta frase de esperanza, el pueblo de Canoa sigue construyendo esperanza con sus habitantes que desean salir a  flote, luego del terremoto que dejo 36 fallecidos y un 60 por ciento de las edificaciones destruidas.

La hermana Mercedes Ajila, de la congregación Hermanas Franciscanas Misioneras de Marìa Auxiliadora que vive en Canoa, recuerda que lo que vivió ese día del terremoto “fue terrible era como el fin del mundo no hay explicación porque todo el pueblo salió a la parte alta y la gente amaneció en la iglesia”

Yo vi la presencia de Dios patente porque dije hasta aquí llego mi vida, porque todo el mundo corrimos yo estuve en la iglesia  y hasta salir al patio de la iglesia me acuerdo, Dios nos dio una oportunidad para vivir para ser mejores. No nos preguntamos por qué sino el para qué, para hacer algo en la vida dios nos quiere aquí.

La gente nos preguntaba  ¿ahora se quedaron sin casa? les digo si, y nos dicen ¿nos van abandonar hermanas?  Les digo no, somos misioneras y aquí esta nuestra misión, les queremos mucho, si es de morir  aquí moriremos con ustedes; porque en el momento que anunciaron el tsunami el P. Juan Carlos Loor, nos llamó y dice salgan hermanas de ahí, no podíamos abandonar a la gente decíamos no, aquí tenemos que estar.

El doctor Enrique, él fue como un ángel, trajo la medicina de su farmacia para atender a nuestra gente que venía herida. Tuvimos que sacar fuerzas porque ponernos a llorar ahí, aunque por dentro estábamos muy dolidas por todo lo que paso porque fue una sorpresa de la naturaleza, nadie lo esperaba, toda Canoa cambio.

 Ahora estamos que la gente se levante, se le visita,  además de la comida tenemos que dar acompañamiento psicológico, espiritual porque la gente se siente muy sola, perdieron todo, les digo estamos igual que ustedes nosotras también nos quedamos sin casa, hemos hecho una pequeña ramada para dormir pues la gente nos busca en la noche, la presencia de las hermanas es muy significativa.

Se ha recibido mucha ayuda de todas las partes del país y de afuera. La iglesia también está visitando los albergues para ver que le hace falta a la gente en  que se puede ayudar.

Hay buena presencia de solidaridad es el año de la misericordia  Dios nos ha pedido algo  bueno de practicar en las obras de misericordia, Dios cuenta contigo ánimo adelante.”

“Temor y miedo se percibe en la población”

Así empieza el diálogo con el P. Leonel Zapata, párroco del Cantón Jama de la provincia de Manabí, una de las zonas más afectadas por el terremoto del 16 de abril que destruyó casi por completo la localidad  y la iglesia Nuestra Señora del Carmen donde oficiaba la misa.

La conversación avanza con el sacerdote de origen colombiano quien muestra, cansancio, fatiga y sin embargo continúa con la tarea de seguir junto a la comunidad, ayudando, dando ánimo a los habitantes que perdieron a sus familiares y viviendas.

“La iglesia ha estado de una manera muy cercana a la gente tanto del Ecuador como de otros países que se han mantenido cercanos a la parroquia, ha habido el apoyo y la colaboración de una  u otra manera para con la población.

Acá se  les ha ido entregado  a la gente que va llegando los víveres, pero hemos cortado porque la gente se está acostumbrando a ello, a que tenemos que estar recibiendo, como que no quieren  prácticamente  reactivarse a sus trabajos. Como me están dando la comida no tengo ningún problema.  A  la final paso bajo un plástico, una carpa durante un tiempo mientras me hace la casa y como tengo comida gratis no tengo ningún problema.

Leonel-Zapata.-EFE

Incluso yo sé que todos tienen necesidades, ahora lo que estamos haciendo es yendo a las comunidades con los voluntarios a los recintos más apartados para entregar la ayuda humanitaria.

Las necesidades más urgentes de las comunidades son los víveres, el sustento diario, pero como le digo  no hay que negarlo  de que también las comunidades fueron lastimadas pero no tanto, hay partes que les quedaron las casitas bien, sintieron el temblor normal que no se le destruyo la casita pero aparecen ahora como bien necesitados entonces en esto tenemos que tener mucho cuidado parece que hay gente que está acumulando demasiado: colchones y comida.

Y me preguntaban esta semana  ¿qué de grave tiene que no se le dé  tres veces un kilo de comida a una familia?  De grave no tiene nada y negárselo tampoco es grave porque una vez que se le dé,  no  diario sino semanal. La gravedad está, como no me está costando, yo puedo votar como nada y como está llegando no tengo ningún problema, esa es la gravedad que de pronto otros que son avergonzados que no piden, más bien se  aguantan pueden estar necesitando esa comida, la que yo estoy dejando dañar por acumular por ambición y no pienso en el otro.

La ayuda que llega a Jama viene de distintas partes país como son: Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato, de todas partes y la gente que nos llama de varios lugares preguntando que se necesita.

Las zonas más afectadas en el Cantón Jama son; el centro urbano, Don Juan, Pasaste, Campamento,  Bigua, Tabuga, el  Matal entre otros poblados cuenta el P. Leonel Zapata, quien agrega que la población en su mayoría son: pescadores, agricultores y jornaleros  que se dedicaban a la ganadería.

Se les está dando animo que reiniciemos, que empecemos de nuevo porque si nos quedamos así, va haber tristeza, angustia  y no podemos quedarnos estancados, asustados no podemos quedarnos bajo un plástico, una carpa, vamos a salir con una depresión, tenemos que salir y  ayudarnos mutuamente.

Aquí no hay que perder la esperanza, hemos estado muy reanimados a través de las visitas que nos hacen  los médicos, psicólogos, sacerdotes, religiosas, grupos apostólicos,  y de toda la ciudadanía que nos han hecho llegar mensajes escritos dándonos ánimo que nos dan esperanza, entonces yo pienso que vamos a salir adelante con la ayuda de Dios en primer lugar y de toda la población.

El temor y miedo todavía se percibe en la población y la misión de la Iglesia continúa con el apoyo de la familia”.

Imagen: El País

 

Bahía de Caráquez necesita mayor atención

Falta mayor difusión para que se conozca lo que realmente está pasando en Bahía de Caráquez, nos dice el P. Bruno Roque Dos Santos, Párroco de la Merced, quien desde  el día del terremoto no ha dejado de estar pendiente lo que le hace falta a la gente.

“Hay tres situaciones que se vive ahora en Bahía, el primer escenario es que el gobierno está haciendo albergues comunitarios: uno en el estadio y otro detrás de la terminal de buses.  Existe una condición que preocupa al momento y es que tenemos familias que viven en zonas altas y de riesgo, y los albergues no tienen la capacidad para que las personas lleven sus pocas pertenencias que pudieron recuperar, las familias no quieren salir de ahí, están durmiendo afuera».

«Hay familias que regresaron a sus casas sea como sea, con los temblores tienen miedo, porque hay paredes cuarteadas y sueltas, y por vivir tantos días en la calles, con sol, lluvia, han decidido regresar a sus casas tal como están y por el problema de robos, al principio hubo saqueos, pues tiene temor de lo poco que tienen, se queden sin nada”.

Transcurre el diálogo con  el P. Bruno Dos Santos y se refiere  a la ayuda que ha llegado de Quito, Guayaquil, Cuenca y de otros lugares del país, enfatiza que la iglesia se ha convertido en el centro de acopio de la ayuda humanitaria y de refugio de las familias que no tienen a donde ir.

padre bruno

“Hay otra situación, frente a la iglesia de la Merced, se formó un albergue, los primeros días empezó con 20 familias y ahora son 60. Ya había un problema en la ciudad con el agua y con lo del terremoto este se vino a agudizar. Con los jóvenes de la pastoral juvenil se hacen juegos para aplacar un poco el sufrimiento de las personas, se celebran misas en los albergues”.

“Tenemos un desafío en la parroquia, sin duda que las familias necesitan, carpas, Bahía es un lugar que necesita todavía de la ayuda humanitaria de las personas, hace falta repelente, toldos, colchones y kits escolares para llevar a los albergues”.

“Hay varias cosas que molesta bastante a las personas y es que no se da a conocer la verdadera situación y realidad de Bahía de Caráquez, no solo son los edificios que están en mal estado, hay muchas familias damnificadas y hay que conocer la realidad, si hacemos un recorrido por la ciudad nos daremos cuenta de la situación real, falta divulgación de que Bahía está afectada. La reconstrucción de las viviendas es otra necesidad de las familias”.

“Empieza a ver choques en los albergues, lo que nosotros tenemos que hacer es ayudar a las familias que tienen sus terrenos con la reconstrucción de sus casas.  Es un problema serio los albergues, causa un problema social muy serio de salud y convivencia.”

“La Iglesia de La Merced se encuentra por sus cuatro costados rodeada de todas las familias del Barrio Marianita, Olenka Santos, La Cruz y Pedro Fermín Cevallos, que lo perdieron todo porque sus casas están inservibles”.

“Esperamos su comprensión y conociendo su espíritu solidario estamos seguros de que nos darán la mano”.

 

Historias de solidaridad y sensibilización

Ha transcurrido un mes de aquel 16 de abril cuando la vida del país cambio. Un terremoto de 7.8 grados azoto las provincias de Manabí y Esmeraldas, dejando mucho dolor a su paso

Desde el momento del desastre natural, las muestras de  apoyo, ayuda humanitaria y solidaridad no han parado, al contrario se mantienen.  Como les hemos estado contando a lo largo de estos días sobre la labor que la iglesia está realizando para ir en favor de las miles de personas que lo perdieron todo queremos seguir compartiendo historias de solidaridad y sensibilización. Conversamos con Luis Chito, Director de Evangelización de la Pastoral Social Cáritas Ambato.

“Desde el 16 de abril que ocurrió este percance, la Pastoral Social Cáritas junto con la Diócesis de Ambato se unieron en una campaña de sensibilización y de recolección de productos no perecibles, durante estas semanas la acción solidaria ha sido fructífera”.

“Se nombró dos centros de acopio: uno en el seminario mayor y otro en la pastoral social en la Medalla Milagrosa dando buenos resultados. También a través de las parroquias y las personas de buena voluntad, teniendo en cuenta que escuelas y colegios vinieron a entregar”.

“Tuvimos una tarea muy grande como pastoral social, todo el personal se movilizó en los medios que se tuvo para traer de barrios y organizaciones que pedían que están listas las raciones y como Iglesia nos tocaba esa parte visible de ayudar a las personas”.

“Muchos grupos de Cáritas parroquiales fueron los que motivaron y estuvieron presentes también uniéndose a la campaña de los párrocos por lo que esto ha sido muy fructífero. Esta campaña de sensibilización ayudo a visibilizar las caritas parroquiales. Hoy mucha gente conoce que hay grupos de apoyo y está fortaleciéndose, ha sido una expectativa grande para los párrocos seguir fortaleciendo los grupos de Cáritas parroquiales”.

“El primer embarque de productos con raciones alimenticias y vituallas, se entregó el 30 abril a las hermanas y hermanos de la Parroquia Jama en la provincia de Manabí, la entrega se realizó por parte del P. Juan Carlos Acosta, director de la Pastoral Social, el P. José Mullo Subdirector y Ángel Rodríguez, director de Proyectos, ellos personalmente hicieron la visita, entregaron y celebraron la eucaristía junto al pueblo de Jama”.

“Seguimos apoyando, receptando la ayuda económica y nos hemos unido a la campaña de Cáritas Ecuador, seguimos sensibilizando a la gente que no es por el momento sino que esta ayuda y apoyo va para largo”.

“Agradecer a las personas que se han sensibilizado y se han hecho muy solidarias viendo como un ente transparente a la iglesia. Muchas personas aun no siendo católicas han confiado bastante y eso para nosotros es un signo y un símbolo de solidaridad”.

“La iglesia es un libro abierto donde se escriben historias de solidaridad y de sensibilización pero sobre todo de compromiso cristiano. Hoy hemos puesto en práctica lo que decimos y ahora hemos puesto en práctica lo que hacemos también como iglesia. El cristiano tiene que sentirse motivado a ver en su hermano también a otra persona a otro Cristo”.

“Motivar a los grupos de Cáritas Parroquial, hoy tenemos un material visible, sabemos lo que somos capaces como comunidad tungurahuense y como Cáritas Ecuador. Yo pienso que hay que seguir sensibilizando y motivando a la comunidad cristiana, el llamando a muchos párrocos que sigan fomentando el voluntariado”.

 

 

“Donde hay compasión: hay futuro hay esperanza”

El cantón Muisne y la Parroquia Chamanga, perteneciente a la provincia de Esmeraldas, son una de las zonas más afectadas tras el terremoto del pasado 16 de abril. La ayuda solidaria ha estado presente desde varios puntos geográficos del país.

Conversamos con el Padre Silvino Mina, Vicario General de la Pastoral Social Cáritas Esmeraldas, quien nos proporcionó su testimonio sobre las muestras de apoyo que están recibiendo las familias de Chamanga y Muisne.

“Nuestro accionar desde el obispo de Esmeraldas y quienes estamos al frente de la iglesia de Esmeraldas, estamos comprometidos y urgidos por seguir ayudando a nuestros queridos esmeraldeños en la parte de Chamanga y de Muisne. Estamos colaborando al máximo con todo lo que podamos estar presente aquí con estos hermanos.  Las ayudas que van llegando está siendo distribuidas como el obispo nos ha recomendado, estamos atendiendo lo mejor que podemos a nuestros hermanos”.

“Hay gente generosa que sigue colaborando pero también debemos seguir llamando a la conciencia de nuestros hermanos para que sigan colaborando porque esto va para largo y por lo tanto es bueno que sigamos colaborando todos y cada uno desde nuestro accionar, para que no descuidemos la ayuda de estos hermanos que han caído en este gran  flagelo del terremoto”.

“Todavía los albergues están siendo implementados, no digamos que todavía están todos montados, se está trabajando recién en la implementación de los albergues, ya hay uno que otro. Nuestro trabajo lo estamos haciendo con el gobierno y tenemos que entrar en esa política de los albergues que están montando”.

“Pero también desde nuestra parte estamos ayudando a las personas que están en pequeñas carpas que están en albergues pequeños, estamos asistiéndolos con alimentación y algo de medinas. Es bonito cuando vemos que un buen equipo de Quito entre ellos: religiosas, sacerdotes, laicos y movimientos eclesiásticos están colaborando están yendo a preparar comida llevando vituallas a estos hermanos de allí, me parece una excelente idea y aporte que ellas y ellos dan a estos hermanos”.

“Hemos dialogo mucho aquí en la curia de Esmeraldas, y el señor Obispo nos ha dicho que tenemos que trabajar para largo porque ahora estamos en el primer momento de asistencia, tenemos que pensar más adelante en las escuelas y colegios que se han caído, tenemos que pensar en la reconstrucción de las viviendas, por eso decimos que esto no es de un día, un mes, sino que este trabajo va para largo. El obispo también ha recomendado trabajar en este tema como es la reconstrucción de viviendas, eso sí repito sin quitar el accionar del gobierno.

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Durante el diálogo con el padre Silvino Mina, al consultarle sobre el acompañamiento del Vicariato de Esmeraldas a las zonas afectadas, sobre la labor que están cumpliendo ahí en esos lugares, él nos cuenta: “Hay la presencia de nuestros sacerdotes, profesores de los establecimientos católicos y los grupos de movimientos religiosos como los carismáticos y Juan XXIII, que han estado presentes y atentos a las necesidades de nuestras hermanas y hermanos. También tenemos un grupo de psicólogos y médicos que están apoyando. Al otro día del terremoto, nuestro obispo no ha dejado de visitar estas dos zonas, hace visitas periódicas de acompañamiento”.

El padre Silvino, menciona sobre la gran ayuda que llegó desde diferentes jurisdicciones del país, entre ellas menciona “a la Arquidiócesis de Guayaquil, de Quito, la Diócesis de Riobamba, el Vicariato de Sucumbíos, gracias a todos ellos que han estado unidos en estos momentos y que la ayuda sigue llegando. Para todos, nuestros sinceros agradecimientos y un Dios les pague”