Ir al contenido principal

Autor: Myriam Carreño

La Iglesia viva que trabaja en territorio

La presencia de la Iglesia en las jurisdicciones de Manabí y Esmeraldas tras los sucesos del pasado 16 abril sigue vigente. La permanencia antes, durante y después del terremoto se mantiene a través de las diferentes actividades que se desarrollan con las comunidades tanto en el campo como en la ciudad.

Continuar leyendo

Manifiesto Público

          
 Lago Agrio ,21 de noviembre de 2016

MANIFIESTO PÚBLICO

COMITÉ CONTRA LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL DE SUCUMBÍOS

Nosotros:

El pueblo fronterizo de Sucumbíos: afrodescendientes, indígenas, blancos, mestizos; obreros, profesores, amas de casas y estudiantes; reunidos a través de las organizaciones de base que conforman el “Comité contra la contaminación ambiental de Sucumbíos”, reflejando el sentir de la población ante la contaminación ambiental de gran parte de la provincia provocada por actividades de exploración y explotación petrolera, e inspirados por la Encíclica Laudato Sí del Papa Francisco que nos insta a trabajar por la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza;  suscribimos el presente manifiesto:

AMPARADOS

En los artículos 71 y 72 de la Constitución del Ecuador que establecen.

Que la naturaleza  o  Pacha  Mama,  donde  se  reproduce  y  realiza  la   vida,  tiene  derecho  a  que  se  respete  integralmente  su  existencia  y  el  mantenimiento  y  regeneración  de  sus  ciclos  vitales y  que toda persona,   comunidad,   pueblo   o   nacionalidad   podrá   exigir   a   la    autoridad  pública  el  cumplimiento  de  los  derechos  de  la  naturaleza.

Que en los casos de  impacto  ambiental  grave  o  permanente,  incluidos  los   ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el  Estado   establecerá   los   mecanismos   más   eficaces   para   alcanzar   la    restauración,  y  adoptará  las  medidas  adecuadas  para  eliminar  o  mitigar  las consecuencias ambientales nocivas

RECORDAMOS Y SEÑALAMOS 

  • Que la provincia de Sucumbíos viene sufriendo graves episodios de contaminación ambiental, ocasionados en su gran mayoría, por actividades de exploración y explotación petrolera desde los años setenta, década en la que inician estas actividades en la región amazónica, repercutiendo seriamente en la salud de la población que habita en la zona así como en el equilibrio de sus ecosistemas.

 

  • Que la quema de gas a través de mecheros elevados, es una de las actividades realizadas para la explotación del crudo bajo tierra, más contaminantes. Los subproductos de esta combustión son eliminados directamente a la atmósfera, produciendo una serie de contaminaciones a poblaciones cercanas y aquellas que no estando cerca, se ven afectadas por este material que es llevado por la corriente de aire.

 

  • Que los gases contaminantes, producto de la presencia de mecheros que arden durante las 24 horas, producen enfermedades y alteran la calidad de vida de la población. De la misma manera contribuyen a la contaminación del agua lluvia que es recogida y consumida por la población y tiene serios impactos para la fauna y flora de la zona.

 

  • Que el 82.4% de la población de la provincia se ha enfermado en alguna ocasión, debido a los altos niveles de contaminación: el 96% de los enfermos ha reportado problemas de la piel, 75% problemas respiratorios, 64% problemas digestivos, 42% problemas en los ojos. Los problemas en la salud se deben al deterioro general del ambiente[1].

 

  • Que de acuerdo a estudios serios (Maldonado- Narváez, 2003), la principal causa de muerte para la población que circunda las instalaciones petroleras es el cáncer en un 32% del total de muertes, 3 veces más que la media nacional de muertes por cáncer (12%) de Ecuador y 4 a 5 veces superior a Orellana (7.9%) y Sucumbíos (5.6%). %). El mayor tiempo de estancia junto a las instalaciones petroleras aumenta el número de cáncer en la población. [2]

 

  • Que los elementos vivos o bióticos sufren también el impacto de este aire contaminado, por ejemplo, en la flora se presenta fuertemente el deterioro y remoción de la capa vegetal que altera el estado sucesiones de la vegetación. En relación a la fauna, estudios confirman que la quema constante de gas ahuyenta a varias especies animales,  gran cantidad de insectos suelen quemarse con los mecheros, sin contar con las afectaciones para los animales domésticos que consumen agua de lluvia contaminada por los gases que se expulsan a la atmosfera

 

  • Que la población de Sucumbíos ha debido aceptar en silencio la contaminación de su medio ambiente, la división de sus comunidades, la enfermedad y la muerte de su ganado. El mayor golpe a la salud de la población lo da el someterla a esta situación de humillación. Ante estos hechos queda demostrado que la contaminación al ambiente y a la salud producida por los mecheros a gas utilizados para actividades de explotación petrolera, son irremediables y se hace urgente una respuesta pronta y decisiva de las autoridades competentes.

 

  • Que el artículo 73 de la Constitución del Ecuador establece, que el Estado aplicará medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales.

LLAMAMOS DE INMEDIATO

Instamos a los candidatos a asambleístas nacionales y provinciales por Sucumbíos a:

  • Contemplar en sus propuestas y en sus futuras políticas públicas: alternativas y acciones  que permitan  eliminar la contaminación por mecheros de gas de la provincia de Sucumbíos

Una vez designado como autoridad pública:

  • Controlar, fiscalizar y auditar la gestión ambiental de las empresas petroleras que realizan actividades en la provincia de Sucumbíos de acuerdo a las leyes vigentes.
  • Dar seguimiento y evaluar la gestión ambiental de empresas petroleras que realizan actividades en la provincia de Sucumbíos. .
  • Exigir a las empresas que operen en estos territorios la utilización de energía de punta y alternativas tecnológicas para el reemplazo de los mecheros a gas utilizados en la industria petrolera.
  • Trabajar en la elaboración de una política pública que permita detener la contaminación ambiental por mecheros de gas y que impulse la implementación de alternativas tecnológicas para el reemplazo de los mismos, en la provincia de Sucumbíos
  • Impulsar y promover acciones urgentes que reduzcan los altos niveles de contaminación ambiental en la provincia de Sucumbíos.

Suscribimos este manifiesto las siguientes organizaciones sociales

Asociación de campesinos “5 de abril”

Asociación de campesinos “16 de mayo”

Organización mixta “Aguas claras”

Asociación de mujeres “Cochas del Betano buscando desarrollo”

Asociación de mujeres “8 de marzo”

Asociación San Sebastián

Asociación Shuar Namuk

Asociación “Ojo de Agua”

Comunidad Virgen del Cisne- barrio “aeropuerto”

Jóvenes de pastoral Indígena- UPICC

SICNIE Amazónico

Organización de mujeres negras “Nueva esperanza”

Personas firmantes

[1] Datos recuperados de

Guaranda, W. (2011). Apuntes sobre la explotación petrolera en el Ecuador. Recuperado de www.inredh.org

[2] Ibìd.

Manifiesto público CCAS

Comité Contra la Contaminación Ambiental de Sucumbíos, organiza foro radial

Siete candidatos a asambleístas por la provincia de Sucumbíos, participaron del foro radial organizado por el Comité contra la contaminación ambiental de Sucumbíos, que tuvo como objetivo conocer las propuestas de las organizaciones políticas sobre la protección y el cuidado del medio ambiente en la Amazonia.

Continuar leyendo

Los pueblos indígenas estamos antes que exista la colonización

Así lo manifiesta Patricia Gualinga, dirigenta del Pueblo Sarayaku, al referirse a los acontecimientos que sucedieron el pasado 15 de diciembre en la comunidad  del pueblo Shuar Nankints cuando fueron desalojados sus pobladores.

“Como pueblo Sarayaku, rechazamos todo tipo de actos de violencia y hemos expresado nuestra solidaridad y preocupación por la militarización de la provincia de Morona Santiago, estamos en desacuerdo que se violenten los derechos de los pueblos indígenas.

Sabemos que el derecho internacional establece que para mega proyectos  como son: petroleros y mineros tienen  que haber una adecuada consulta libre, previa, informada y de buena fe y eso no habido, para que exista un consentimiento para que no exista problemas”, menciona Patricia Gualinga.

Y en ese contexto el pueblo Sarayaku ha tenido el caso Sarayaku “que por violaciones a derechos  de su pueblo por empresas como las  petroleras ha logrado llevar a cortes internacionales.  Estamos preocupados de todo lo acontecido, solidarios con los hermanos shuar, rechazando que se trate de someter por la violencia y la fuerza”.

La Constitución de la República de Ecuador en su artículo 57

Art. 57.- Se reconoce y garantizará a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, de conformidad con la Constitución y con los pactos, convenios, declaraciones y demás instrumentos internacionales de derechos humanos, los siguientes derechos colectivos:

4. Conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias, que serán inalienables, inembargables e indivisibles. Estas tierras estarán exentas del pago de tasas e impuestos.
5. Mantener la posesión de las tierras y territorios ancestrales y obtener su adjudicación gratuita.
6. Participar en el uso, usufructo, administración y conservación de los recursos naturales renovables que se hallen en sus tierras.
7. La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones por los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen. La consulta que deban realizar las autoridades competentes será obligatoria y oportuna. Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución y la ley.
8. Conservar y promover sus prácticas de manejo de la biodiversidad y de su entorno natural. El Estado establecerá y ejecutará programas, con la participación de la comunidad, para asegurar la conservación y utilización sustentable de la biodiversidad.

Imagen. Wambra Radio

 

Esmeraldas y Puyo afectadas por las lluvias

Isabel Padilla, responsable del Vicariato Apostólico de Esmeraldas, en diálogo con el programa de la Casa Grande, a través de radio Católica Nacional, manifestó que el fuerte temporal en la provincia afecta a decenas de familias que se han visto obligado abandonar sus hogares e instalarse en refugio temporales.

La iglesia a través de los equipos de Cáritas parroquiales, está muy cercana a la gente, a las familias que se encuentran en los albergues, se hacen visitas y se les acompaña. Desde el pasado 16 de abril no hemos dejado de estar en contacto con la comunidad,  se está  al tanto de las diversas situaciones que se presentan.

Como iglesia se está consciente que hay que animar a la gente no solo con ayuda material sino también preocuparse de la parte espiritual, pues lo que ahora está viviendo Esmeraldas es complejo manifiesta Isabel Padilla, quien agrega que la naturaleza “les está pasando factura primero fue el terremoto y ahora son las intensas lluvias  que viene acompañadas de oleajes,  inundaciones, donde las viviendas no están preparadas para recibir tantas afectaciones, y tenemos que aprender a vivir con estos fenómenos naturales”.

“No tenemos que perder la fe y la esperanza, vendrán momentos mejores, pues la presencia de lluvias son temporales y ahora hay que seguir apoyando a la población en la medida de nuestras posibilidades, concluye Isabel Padilla.

Mientras tanto desde la Provincia de Pastaza, se comunicaba, Carlos Padilla, director de Radio Puyo, quien daba cuenta de la situación lluviosa en esa zona de la amazonia. El caudal de los ríos subió en las últimas horas y la población toma precauciones. Los daños que ha dejado hasta el momento este fuerte temporal son: trescientas veinte familias afectadas, viviendas destruidas, noventa metros de vías afectadas, puentes en mal estado, dos diques dañados, una escuela y bienes privados arruinados.

El Vicariato Apostólico de Puyo, con su albergue San Martín, al momento acoge a familias damnificadas por el fuerte temporal, finaliza Carlos Padilla.

Imágenes: El Telégrafo.com.ec

 

Al ritmo de la canoa en la triple frontera

Vive en Leticia que es la capital del departamento del Amazonas en Colombia y se moviliza entre las ciudades de Tabatinga (Brasil) y Santa Rosa de Yavarí (Perú). Ella es Lorena Pérez, una ecuatoriana laica, que decidió ser voluntaria en esa zona.

Desde hace 6 meses realiza su voluntariado en la triple frontera que es el sitio amazónico donde se encuentra  la línea divisoria de: Brasil, Colombia y Perú.

Continuar leyendo

Mensaje Papa Francisco Jornada mundial de la Paz 1 enero 2017

Mensaje del Santo Padre Francisco

Jornada mundial de la Paz 1 enero 2017

«La no violencia: estilo de una política para la paz»

  1. Al comienzo de este nuevo año formulo mis más sinceros deseos de paz para los pueblos y para las naciones del mundo, para los Jefes de Estado y de Gobierno, así como para los responsables de las comunidades religiosas y de los diversos sectores de la sociedad civil.

Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su «dignidad más profunda»1 y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida.

Este es el Mensaje para la 50 Jornada Mundial de la Paz. En el primero, el beato Papa Pablo VI se dirigió, no sólo a los católicos sino a todos los pueblos, con palabras inequívocas: «Ha aparecido finalmente con mucha claridad que la paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso orden civil)».

Advirtió del «peligro de creer que las controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón, es decir de las negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad, sino sólo por los de las fuerzas espantosas y mortíferas».

Por el contrario, citando Pacem in terris de su predecesor san Juan XXIII, exaltaba «el sentido y el amor de la paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor».2 Impresiona la actualidad de estas palabras, que hoy son igualmente importantes y urgentes como hace cincuenta años.

En esta ocasión deseo reflexionar sobre la no violencia como un estilo de política para la paz, y pido a Dios que se conformen a la no violencia nuestros sentimientos y valores personales más profundos.

Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones  interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz.

Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

Un mundo fragmentado

  1. El siglo pasado fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes.

No es fácil saber si el mundo actualmente es más o menos violento de lo que fue en el pasado, ni si los modernos medios de comunicación y la movilidad que caracteriza nuestra época nos hace más conscientes de la violencia o más habituados a ella.

En cualquier caso, esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. ¿Con qué fin?

La violencia, ¿permite alcanzar objetivos de valor duradero? Todo lo que obtiene, ¿no se reduce a desencadenar represalias y espirales de conflicto letales que benefician sólo a algunos «señores de la guerra»?

La violencia no es la solución para nuestro mundo fragmentado. Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos.

La Buena Noticia

  1. También Jesús vivió en tiempos de violencia. Él enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano: «Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos» (Mc 7,21). Pero el mensaje de Cristo, ante esta realidad, ofrece una respuesta radicalmente positiva: él predicó incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona, y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos (cf. Mt 5,44) y a poner la otra mejilla (cf. Mt 5,39).

Cuando impidió que la adúltera fuera lapidada por sus acusadores (cf. Jn 8,1-11) y cuando, la noche antes de morir, dijo a Pedro que envainara la espada (cf. Mt 26,52), Jesús trazó el camino de la no violencia, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (cf. Ef 2,14-16).

Por esto, quien acoge la Buena Noticia de Jesús reconoce su propia violencia y se deja curar por la misericordia de Dios, convirtiéndose a su vez en instrumento de reconciliación, según la exhortación de san Francisco de Asís: «Que la paz que anunciáis de palabra la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones».3

Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. Esta —como ha afirmado mi predecesor Benedicto XVI— «es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios».4

Y añadía con fuerza: «para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad. El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”».5

Precisamente, el evangelio del amad a vuestros enemigos (cf. Lc 6,27) es considerado como «la carta magna de la no violencia cristiana», que no se debe entender como un «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia».6

Más fuerte que la violencia

  1. Muchas veces la no violencia se entiende como rendición, desinterés y pasividad, pero en realidad no es así. Cuando laMadre Teresarecibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo».7 Porque la fuerza de las armas es engañosa. «Mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, hay pobres constructores de paz que dan la vida sólo por ayudar a una persona, a otra, a otra»; para estos constructores de la paz, Madre Teresa es «un símbolo, un icono de nuestros tiempos».8

En el pasado mes de septiembre tuve la gran alegría de proclamarla santa. He elogiado su disponibilidad hacia todos por medio de «la acogida y la defensa de la vida humana, tanto de la no nacida como de la abandonada y descartada […]. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!— de la pobreza creada por ellos mismos».9

Como respuesta —y en esto representa a miles, más aún, a millones de personas—, su misión es salir al encuentro de las víctimas con generosidad y dedicación, tocando y vendando los cuerpos heridos, curando las vidas rotas. La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes.

No se olvidarán nunca los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial. En especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia, como, por ejemplo, Leymah Gbowee y miles de mujeres liberianas, que han organizado encuentros de oración y protesta no violenta (pray-ins), obteniendo negociaciones de alto nivel para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia.

No podemos olvidar el decenio crucial que se concluyó con la caída de los regímenes comunistas en Europa. Las comunidades cristianas han contribuido con su oración insistente y su acción valiente. Ha tenido una influencia especial el ministerio y el magisterio de san Juan Pablo II.

En la encíclica Centesimus annus (1991), mi predecesor, reflexionando sobre los sucesos de 1989, puso en evidencia que un cambio crucial en la vida de los pueblos, de las naciones y de los estados se realiza «a través de una lucha pacífica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia».10 Este itinerario de transición política hacia la paz ha sido posible, en parte, «por el compromiso no violento de hombres que, resistiéndose siempre a ceder al poder de la fuerza, han sabido encontrar, una y otra vez, formas eficaces para dar testimonio de la verdad».

Y concluía: «Ojalá los hombres aprendan a luchar por la justicia sin violencia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, así como a la guerra en las internacionales».11

La Iglesia se ha comprometido en el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz en muchos países, implicando incluso a los actores más violentos en un mayor esfuerzo para construir una paz justa y duradera.

Este compromiso en favor de las víctimas de la injusticia y de la violencia no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que es propio de muchas tradiciones religiosas, para las que «la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida».12 Lo reafirmo con fuerza: «Ninguna religión es terrorista».13 La violencia es una profanación del nombre de Dios.14

No nos cansemos nunca de repetirlo: «Nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa. Sólo la paz es santa, no la guerra».15

La raíz doméstica de una política no violenta

  1. Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de lafamilia. Es parte de aquella alegría que presenté, en marzo pasado, en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, como conclusión de los dos años de reflexión de la Iglesia sobre elmatrimonio y la familia.

La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón.16

Desde el seno de la familia, la alegría se propaga al mundo y se irradia a toda la sociedad.17 Por otra parte, una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y entre los pueblos no puede basarse sobre la lógica del miedo, de la violencia y de la cerrazón, sino sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero.

En este sentido, hago un llamamiento a favor del desarme, como también de la prohibición y abolición de las armas nucleares: la disuasión nuclear y la amenaza cierta de la destrucción recíproca, no pueden servir de base a este tipo de ética.18

Con la misma urgencia suplico que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños. El Jubileo de la Misericordia, concluido el pasado mes de noviembre, nos ha invitado a mirar dentro de nuestro corazón y a dejar que entre en él la misericordia de Dios.

El año jubilar nos ha hecho tomar conciencia del gran número y variedad de personas y de grupos sociales que son tratados con indiferencia, que son víctimas de injusticia y sufren violencia. Ellos forman parte de nuestra «familia», son nuestros hermanos y hermanas. Por esto, las políticas de no violencia deben comenzar dentro de los muros de casa para después extenderse a toda la familia humana.

«El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad. Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del  aprovechamiento, del egoísmo».19

Mi llamamiento

  1. La construcción de la paz mediante la no violencia activa es un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles. Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña.

Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia.

Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades.

Es el desafío de construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio. Esto exige estar dispuestos a «aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso».20

Trabajar de este modo significa elegir la solidaridad como estilo para realizar la historia y construir la amistad social.

La no violencia activa es una manera de mostrar verdaderamente cómo, de verdad, la unidad es más importante y fecunda que el conflicto. Todo en el mundo está íntimamente interconectado.21

Puede suceder que las diferencias generen choques: afrontémoslos de forma constructiva y no violenta, de manera que «las tensiones y los opuestos [puedan] alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida», conservando «las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna».22

La Iglesia Católica acompañará todo tentativo de construcción de la paz también con la no violencia activa y creativa. El 1 de enero de 2017 comenzará su andadura el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ayudará a la Iglesia a promover, con creciente eficacia, «los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación» y de la solicitud hacia los emigrantes, «los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura».23

En conclusión

  1. Como es tradición, firmo este Mensaje el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. María es Reina de la Paz. En el Nacimiento de su Hijo, los ángeles glorificaban a Dios deseando paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad (cf. Lc 2,14).

Pidamos a la Virgen que sea ella quien nos guíe. «Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla».24

En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. «Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz».25

Vaticano, 8 de diciembre de 2016

Francisco

***********

Notas

1 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

2 Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1968.

3 «Leyenda de los tres compañeros»: Fonti Francescane, n. 1469.

4 Angelus (18 febrero 2007).

5 Ibíd.

6 Ibíd.

7 Discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz (11 diciembre 1979).

8 Homilía en Santa Marta, «El camino de la paz» (19 noviembre 2015).

9 Homilía en la canonización de la beata Madre Teresa de Calcuta (4 septiembre 2016).

10 N. 23.

11 Ibíd.

12 Discurso, Audiencia interreligiosa (3 noviembre 2016).

13 Discurso a los participantes al tercer Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (5 noviembre 2016).

14 Cf. Discurso en el Encuentro interreligioso con el Jeque de los musulmanes del Cáucaso y con representantes de las demás comunidades religiosas del país, Bakú (2 octubre 2016).

15 Discurso, Asís (20 septiembre 2016).

16 Cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 90-130.

17 Ibíd., 133.194.234.

18 Cf. Mensaje con ocasión de la Conferencia sobre el impacto humanitario de las armas atómicas (7 diciembre 2014).

19 Carta Enc. Laudato si’, 230.

20 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 227.

21 Cf. Carta Enc. Laudato si’, 16.117.138.

22 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

23 Carta apostólica en forma de «Motu Proprio» con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (17 agosto 2016).

24 Regina Coeli, Belén (25 mayo 2014).

25 Llamamiento, Asís (20 septiembre 2016).

Fuente.