A 50 años del Concilio Vaticano II
Cuando mi mamá cumplió 50 años, con papá y hermanos le hicimos una gran fiesta: fue la ocasión para agradecerle por su existencia y de reflexionar con más consciencia sobre lo que recibimos de ella y lo que ella era. Un aniversario es un pretexto para poner bajo los reflectores a una persona o a una realidad.

