“Es inconcebible que se diga a alguien “cristiano” y no tome como Cristo una opción preferencial por los pobres”
El domingo 14 de octubre se vivió una verdadera fiesta en la plaza de San Pedro, Monseñor Oscar Romero pasó a convertirse en San Romero del mundo. La misa la presidió el Papa Francisco.
La canonización de dos Papas es motivo de regocijo para el mundo cristiano. Por vez primera en la historia de nuestra Iglesia, dos Pontífices reciben la canonización al mismo tiempo, y la ceremonia contará con dos Papas: el emérito Benedicto XVI y Francisco. El domingo 27, dos de los Papas más queridos en todo el mundo ingresarán en el santoral con justificados méritos.
El pueblo católico llamó a Juan XXIII “El Papa Bueno”, apelativo que evidencia el gran cariño que supo ganarse Angelo Giuseppe Roncalli, nacido en Bérgamo, Italia, en 1881 y fallecido en el Vaticano, hace 51 años. Al Papa Bueno le tocó vivir muy de cerca el absurdo de la II Guerra Mundial, hecho que marcó su corazón.
Elegido Pontífice en 1958, Angelo se ganó rápidamente el cariño de sus fieles. Y aunque su papado fue relativamente corto, la labor a la cabeza de la Iglesia fue trascendental. Sus dos encíclicas Mater et Magistra (Madre y Maestra, 1961) y Pacem in Terris (Paz en la Tierra, 1963), y el haber convocado el Concilio Vaticano II constituyeron su aporte más trascendental a la vida de la Iglesia.