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Autor: Alfonso Echeverri

DECLARACIÓN POR EL DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE

Más de 220 millones de personas están en situación migrante; la mitad de ellas lo han tenido que hacer forzadamente, por razones de violencia interna o externa o por catástrofes naturales. También hay migraciones internas, especialmente en China, que suman otros 200 millones de personas desplazadas. Todos estos seres humanos necesitan la hospitalidad como impulso vital para comenzar una nueva vida.  

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«No más muros»

Este es el título del Informe sobre la migración en Centroamérica, presentado por el Instituto de Investigaciones Sociales y publicado por la Editorial UCR (Universidad de Costa Rica) con sede en San José. El informe se subtitula «Exclusión y migración forzada en Centroamérica» y refleja la relación directa de causa-efecto entre la exclusión social y económica y la migración obligada en la región. El autor de este informe es Carlos Sandoval García y ha sido publicado recientemente.

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Los Derechos Humanos y el sentir cristiano

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Así reza el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948. Es irónico pensar que tuvimos que vivir la barbarie de las dos Guerras Mundiales para proclamar que los seres humanos tenemos, sobre todo, derecho a la vida.

Y el derecho a la vida también la tiene el medio ambiente, aunque este enfoque sea, políticamente hablando, relativamente nuevo. Apenas ahora parece que entendemos que vivimos de la naturaleza, y que el medio ambiente tiene que ser cuidado para que la especie humana –y otras muchas especies vegetales y animales– puedan continuar existiendo en este planeta.

Cuando se emitió esta Declaración, la ONU sugirió a todos los gobiernos afiliados que el documento fuera «distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios». La pregunta de rigor es simple: ¿Cuántas ecuatorianas y ecuatorianos conocen esta Declaración y tienen, aunque sea en forma mínima, un concepto claro sobre qué derechos tiene y puede exigir?

La historia real de los Derechos Humanos en América Latina es triste. Las dictaduras militares que desde los años 70 asolaron el sur del continente violaron sistemáticamente cualquier tipo de derecho humano y violentaron la dignidad de millones de personas, para no hablar de las y los muertos y desaparecidos.

Colombia es uno de los países con mayor número de violaciones a estos derechos, y esa realidad se refleja en Ecuador, pues la violencia ha impulsado a miles de hermanas y hermanos del Norte a refugiarse en nuestro territorio. Los “falsos positivos” registrados en Colombia demuestran que el Ejército colombiano nunca ha respetado los derechos de humildes campesinos que fueron asesinados por las Fuerzas Armadas y presentados como guerrilleros. Para muchos analistas políticos y sociales, la violencia en Colombia tiene carácter institucional, y esta característica complica más las cosas. Abrigamos esperanzas en el proceso de paz que se negocia con las FARC en Cuba, pues repetimos, incide directamente en la paz social ecuatoriana.

La pobreza, el hambre, la desnutrición, la violencia de género, la falta de empleo, la destrucción de la naturaleza, la contaminación ambiental, la discriminación de cualquier tipo, la prostitución, la trata y el tráfico de personas y la indiferencia son violaciones flagrantes a los Derechos Humanos. Muchas de estas violaciones se presentan porque no nos “comportamos fraternalmente los unos con los otros”.

Jesús de Nazaret dijo lo mismo pero mucho más sencillo y claro: “Amados los unos a los otros”. Si el pedido de Jesús hubiese sido asumido hace 2000 años, demos por seguro que tendríamos un mundo mejor. El cristianismo es, en esencia, solidario, fraternal; somos hermanas y hermanos en nuestra comunidad cristiana, y la solidaridad es nuestro deber sagrado. Cristo pidió amor y justicia. Ser justos es respetar todos y cada uno de los derechos humanos. El amor va más allá de la justicia. Nosotras y nosotros tenemos en los Evangelios nuestra propia declaración de amor y justicia.

Que el día de hoy sea una razón para reflexionar sobre los miles de millones de seres humanos a los que no se les respetan sus derechos. Que la Palabra de Jesús reine en la Tierra y haya amor, paz y justicia para todos los seres humanos. También pedimos que nuestra Casa Común sea custodiada con amor y reciprocidad.

Que así sea.

Imagen: www.vodafonesostenible.es

“No soy un cura de olla”

Ser cura de olla quiere decir, para el P. Patricio Yépez, preocuparse por llenar la olla de la comida y no por ser el pastor de su Parroquia. El P. Pato –como le dicen en San Francisco de Asís de las Guardias, su Parroquia, a 40 minutos de Guaranda– tiene apenas 32 años. Cuando llegó a su parroquia, tuvo que enfrentar 9 suicidios juveniles; estuvo a punto de renunciarle al Obispo, pero siguió, perseveró, y hoy es un cura feliz de haber podido comprender y asistir a sus fieles.

Patricio se hizo sacerdote porque admiraba mucho a un cura y quería ser como él. Fue así como abandonó su vida mundana para entrar al Seminario junto con 35 compañeros más; sólo tres terminaron ordenándose: la vida sacerdotal es dura, y Pato lo sabía, pero su vocación se mantuvo fuerte y logró la meta propuesta: entregar su vida a los demás, sirviendo así a Jesús, que se encarna en el rostro de los que menos tienen.

“Apenas supe que mi gente era indígena, me puse a aprender quichua. Y mire la felicidad de mi pueblo al escuchar al Taita Cura hablando su idioma, usando yo sus palabras, hablándoles en su lengua. Aprender quichua es más difícil que aprender inglés, pero valió la pena, pues así rompí el hielo y me siento más cerca de mis feligreses. Aumentaron los matrimonios, la gente empezó a ir más a la Misa y a pensar más en un Dios de ellas y ellos”.

“Lo de los suicidios fue tenaz. Yo no sabía qué hacer. Me fui a donde el Obispo, a renunciarle, pero me devolvió la pelota, diciéndome que Dios me ayudaría a encontrar la forma de enfrentar algo tan duro como ver a la gente joven matarse, suicidarse por amor, o por problemas relativamente simples. ¿Por qué no amaban la vida? me preguntaba a cada rato”.

“Mientras tanto, yo le daba vueltas a la asunto, jugaba con ellos fútbol pero terminado el picado se iban y no asistían a la Misa. Hasta que cometí la locura de crear una Banda de Pueblo. Conseguí fiados los instrumentos, comencé con 35 músicos, depuramos, y ya somos solo 20, pero fieles, ensayamos cada semana, nos presentamos, nos pagan y todo, en fin, ese fue el camino de la salvación. Ahora, los músicos son mis mejores aliados para todo lo que hay que hacer en la Parroquia en bien de la Comunidad”.

“Las Cáritas Parroquiales me cambiaron el panorama. Eso es otra cosa, eso es aterrizar la Caridad en la práctica. Es lindo ver el voluntariado de las Cáritas Parroquiales trabajando unido, manejándose a sí mismo, un voluntariado que da ánimo y confianza, porque el cura solito no puede. Fue la Cáritas Parroquial la que me convenció de que no podía ser un “cura de olla”.

Patricio sigue estudiando para servir más a su grey: está estudiando Derecho para, desde el Código Civil y desde las Leyes y la Constitución, defender los derechos de sus parroquianas y parroquianos. “Me quemo las pestañas, estudio de noche, porque tengo una responsabilidad con mi gente y quiero cumplirla a cabalidad. Seré un cura bien preparado, un Taita Cura en el que la gente pueda confiar”, cuenta el P. Pato con sencillez pero con inmenso entusiasmo y sano orgullo.

Para el P. Patricio, la comunicación hay que tomarla como una nueva herramienta evangelizadora. La radio es, para él, un amigo, una compañera y un camino de evangelización. Se enloquece en la cabina, grita, canta, habla en quichua, hace bromas, en fin, se siente como pez en el agua cuando está metido en la radio. “Los sacerdotes tenemos que aprender a comunicar mediante las redes sociales, la página web, el Facebook y otros medios, pues esta es una nueva forma para evangelizar”.

El P. Patricio “… está a sus órdenes para hacer locuras”. Apoyado por su Banda de Pueblo, y con la ayuda y la luz de Dios, Patricio aprende todos los días algo que le sirva para servir. “No nacimos para ser eternos, nacimos para morir, y la mejor forma de morir es sirviendo a los demás. En esta Navidad, aprovechemos el tiempo para estar con Dios, recibámoslo y tengámoslo en nuesro corazón y en nuestra casa, tengamos su presencia en esta Navidad ”.

Nos despedimos del P. Patricio recibiendo su alegre bendición. Este es un sacerdote en salida, un Taita Cura de pueblo, que dejó la olla atrás y ahora se entrega entero por sus fieles. Gracias por tu tiempo, querido P. Pato, y que Dios te siga dando esa alegría, ese ánimo, esa capacidad de servir y esa fe ciega en su gente, en ese servir al pueblo de Dios, en ese construir su Reino.

Imagen: ecuador.travel

Trabajando Laudato Si’ en todo el país

A casi seis meses de su publicación, la Encíclica Alabado Seas (Laudato Si’) es analizada en todo el país con el fin de unirnos todas y todos en el cuidado de la Casa Común. Siete eventos, realizados en las diferentes Zonas, nos permiten ahondar en la raíz humana de la crisis ambiental y generar compromisos y acciones para detener el calentamiento global. 

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Laudato Si’ en la Diócesis de Ibarra

Si las y los cristianos no leemos, analizamos a fondo y ponemos en práctica lo que el papa Francisco plantea en su Carta encíclica Laudato Si’, este esfuerzo papal puede quedar en el olvido. El llamado de la Encíclica es urgente, claro e incluye a toda la humanidad. Consciente de este imperativo, la Diócesis de Ibarra organizó el viernes 27 de noviembre una Presentación de la Encíclica Alabado seas., en la Casa de la Cultura. Este evento fue organizado por el P.  Juan Carlos Flores, responsable de la Pastoral Social de la Diócesis de Ibarra.  

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COP-21 también es una conferencia sobre la paz

A finales de noviembre, las delegaciones de casi 200 países se reunirán en París para lo que se anuncia como la reunión del clima más importante jamás celebrada. Oficialmente conocida como la 21ª Conferencia de las Partes (COP-21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (el tratado de 1992 que designa ese fenómeno como una amenaza para la salud del planeta y la supervivencia humana), la cumbre de París se centrará en la adopción de las medidas que pudieran limitar el calentamiento global a niveles menores de los catastróficos.

Si falla, la temperatura mundial en las próximas décadas probablemente exceda de dos grados centígrados (3,5 grados Fahrenheit), la cantidad máxima que la mayoría de los científicos creen que la Tierra puede soportar sin sufrir impactos climáticos irreversibles, incluyendo altas temperaturas y un aumento sustancial de los niveles globales del mar.

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Marcha contra el calentamiento global: ¡Quito Presente!

Con un sol esplendoroso, a las 9:00 de la mañana de este domingo 29 de noviembre marchamos en contra el calentamiento global del planeta. En más de 2000 ciudades de todo el mundo se realizaron marchas similares. La nuestra comenzó con la Eucaristía celebrada en el Monasterio de Santa Clara, en pleno Centro Histórico quiteño.

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Puyo y su caminar Pastoral

El misionero Dominico Álvaro Valladares, acompañado de 9 indígenas, fundó la actual ciudad de Puyo en mayo de 1899, construyendo tres chozas grandes, colocando una cruz de madera y celebrando la Sagrada Eucaristía. Encomendada a la Santísima Virgen, la ciudad recibió el nombre de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de Puyo. Más de 115 años después, conozcamos cómo se desarrolla la Pastoral Social del Vicariato Apostólico del Puyo.

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SIPAN: para recuperar prácticas agrícolas ancestrales y sanas

Los Sistemas Ingeniosos de Patrimonio Agrícola Nacional (SIPAN) es una iniciativa lanzada por la ONU-FAO en el 2002, con el objetivo de promocionar “Sistemas destacables de uso de la tierra y paisajes, ricos en diversidad biológica, de importancia mundial, que evolucionan a partir de la coadaptación de una comunidad con su ambiente y sus necesidades y aspiraciones, para un desarrollo sostenible«.

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