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La Pastoral Penitenciaria en Ecuador (PP), busca ser desde su fundación en 1998 fiel al mandato de Cristo de “predicar al mundo entero”, brindando una atención integral a las personas privadas de libertad: atención espiritual, física, jurídica y social. Es una pastoral de prevención que apunta, idealmente, a transformar el orden social del que proviene el recluso y a ayudandole a superar su situación sicológica. Recordemos que la mayor parte de la población reclusa del país proviene de hogares católicos y, aunque hayan delinquido, sigue conservando su fe y un conjunto de manifestaciones religiosas que reflejan una vida espiritual valiosa. Todo bautizado y cualquier persona con independencia de su fe, sea cual sea su situación, por ser hijo/a de Dios merece respeto y una atención pastoral y espiritual digna. Hoy, más que nunca, cuando nuestra sociedad absorbida por el consumismo y el poder de “tener,” ha puesto en segundo lugar el “ser”, la Pastoral Penitenciaria tiene el deber de ayudar acompañar a las personas privadas de libertad a volver a ser ciudadanas y ciudadanos, capaces de superar sus limitaciones a fin de que en el futuro también ellos puedan hacer una valiosa contribución a la sociedad. |
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