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UNION CATOLICA DE APOYO AL DESARROLLO COMUNITARIO (UCADE)

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Antecedentes

CONSTRUIR SOLIDARIDAD EN LA ECONOMÍA

La pobreza y la exclusión social crecientes, signo de nuestros tiempos, tienen como uno de sus ejes la implementación de un modelo económico de libre mercado que promueve la primacía del capital frente al trabajo y a la misma persona. Este modelo propicia la acumulación de la riqueza producida por muchos en manos de unos pocos, y margina a las mayorías del ejercicio de sus derechos y de la posibilidad de realizarse en dignidad. Los millones de excluidos del mercado laboral, tanto despedidos como desocupados, se han visto obligados a reinventar su propio trabajo a través de diversas formas de participación en la economía, y a generarse ingresos económicos que les permitan subsistir. Son ellos, los principales interlocutores de los programas de microfinanzas.

La injusta distribución de la riqueza es uno de los principales problemas éticos de nuestro tiempo, por ello recuperar los valores éticos en la actividad económica pasa, entre otras cosas, por establecer estructuras económicas y políticas que permitan superar la pobreza compartiendo la riqueza producida.

Cambiar las estructuras socioeconómicas injustas es un imperativo ético que tiene expresión concreta en la democratización de las relaciones económicas, sociales y políticas, por ello es necesario trabajar orientados por los principios de opción por los pobres, dignidad humana, comunidad, derechos y responsabilidades, bien común, subsidiaridad, solidaridad y un uso adecuado de los recursos como instrumento y no como fin.

Pero la pobreza no es sólo la carencia de condiciones materiales para subsistir, y/o la falta de oportunidades para acceder a ellas debido a barreras o restricciones. La pobreza puede ser medida también por la carencia de una realización mínima de algunas capacidades elementales, esto quiere decir que la pobreza supone no sólo la falta de acceso a condiciones elementales de salud, educación, recreación o información, sino la imposibilidad de ubicarse y realizarse individual y colectivamente en dignidad y felicidad. Por lo tanto, es necesario promover el desarrollo de capacidades para enfrentar la pobreza, ello nos ubica en la necesidad de transitar de políticas que busquen el bien-estar a políticas que ayuden a lograr el bien-hacer y el bien-ser, esto es a políticas orientadas a la realización de las personas como seres humanos en dignidad.

Esta realización sólo es posible y se logra en sociedad, en tanto en cuanto se generen relaciones entre personas premunidas de valores, capaces de una convivencia armoniosa y solidaria. La solidaridad nos llama a reconocer a cada persona como parte de la familia humana... tenemos que ver y entender a los demás como hermanos y hermanas de los cuales somos responsables.

Pero la solidaridad no es sinónimo de gratitud, donación, limosna o asistencia, aunque éstas sean también formas de solidaridad. "La solidaridad, en su acepción genuina, se refiere ante todo al hecho de estar y hacer cosas juntos, en beneficio común o compartido..."[1] En el plano económico, esto se expresa en una relación horizontal y un compromiso entre quienes intervienen en la actividad económica, para encarar juntos los problemas, concertando intereses, desarrollando propuestas y compartiendo perspectivas.

La solidaridad, cuando interviene en las relaciones económicas, se convierte en fuerza productiva y en un factor económico, que permite que la unión de voluntades tras objetivos económicos influya en el desarrollo de la productividad y eficiencia de las operaciones. Así, la solidaridad genera una energía social cuya aplicación en la actividad económica, junto a otros factores, desarrolla eficiencia y productividad.

Desde esta perspectiva, un proyecto de economía solidaria no se plantea como una isla o como un sector más de la economía, sino como una estrategia que pretende abarcar al conjunto de actores económicos y sociales de una localidad, una región, un país, y también a nivel mundial, para "construir una nueva economía, no en base sólo al competir individualista para lograr una óptima tasa de ganancia, sino al compartir los beneficios, los conocimientos, cada vez más equitativamente para, en conjunto, lograr satisfacer necesidades básicas y crecer en solidaridad".[2]

Con el proceso de globalización, las sociedades están redefiniendo las relaciones entre las poblaciones, las estructuras intermediarias de la sociedad civil, el mercado y el Estado. En este nuevo panorama, el desafío de la economía solidaria es la búsqueda de transitar hacia una nueva manera de compartir las responsabilidades entre los poderes públicos, los productores privados y las organizaciones civiles, dado que se asume que trabajar solamente entre organizaciones civiles limita las posibilidades de crecimiento económico para las clases más pobres de la población.

Promover el desarrollo local

Junto al proceso de globalización, paradójicamente, ha crecido la importancia de los espacios locales. Los territorios pequeños aparecen como escenarios donde es posible establecer relaciones económicas y sociales más estrechas y con capacidad de influir y condicionar sus procesos de desarrollo.

La economía solidaria entendida y basada en la solidaridad y en el trabajo, busca impulsar procesos de desarrollo desde los espacios locales, orientados a que las condiciones de vida de los miembros de esta sociedad mejoren de manera integral y sostenida. Se trata así de promover un proceso acumulativo y creciente de desarrollo de capacidades propias de las personas, grupos, organizaciones y comunidades que habitan en una determinada localidad, para hacer frente a sus problemas y satisfacer sus necesidades, y controlar crecientemente sus propias condiciones de existencia, aprovechando los recursos presentes. Para ello, se requiere de un uso adecuado de los recursos humanos y materiales, la más amplia participación y concertación de los actores sociales y políticos de la localidad, y una clara relación de cooperación y solidaridad con otros actores de la región, el país y el mundo.

Desde este enfoque, se pretende incidir en la dinámica económica local a través de una estrategia basada en la potenciación y eslabonamiento de los circuitos de la producción, el comercio, los servicios, el consumo y las finanzas, y el soporte de las entidades locales de tecnología y de los gobiernos locales. Se trata de optimizar así las ventajas comparativas y competitivas existentes, promoviendo la articulación de los principales actores económicos, y desarrollando instituciones financieras, tecnológicas y de servicios empresariales, como instrumentos que contribuyan a reforzar el dinamismo de la economía local. Por su parte, los gobiernos locales son actores políticos sustantivos al tener competencias para la dación de medidas de promoción del desarrollo de su localidad, y, por lo tanto, de fortalecimiento de estas iniciativas.

El concepto de solidaridad local se refiere de esta forma al proceso de actuación de las personas, organizaciones e instituciones de un territorio, por el cual se construyen relaciones de cooperación y solidaridad para identificar y enfrentar los problemas, compartir esfuerzos y perspectivas de desarrollo, y, de esta manera, producir transformaciones en las estructuras socioeconómicas.

Las instituciones de microfinanzas entonces, se constituyen en actores claves del desarrollo, ya que proveen los recursos financieros necesarios para el crecimiento y diversificación de las actividades económicas locales, en particular de los sectores más pobres, aquellos que no tienen acceso al sistema financiero tradicional. De ahí que nuestra misión adoptada en la promoción de las microfinanzas es servir a los clientes más pobres, honrar la dignidad de su trabajo, promover el empleo en relación con su comunidad y fortalecer a los socios que trabajan con ellos.

Aplicada al rol de las microfinanzas, esta opción implica la adopción de una estrategia integral de intervención, orientada no sólo a facilitar a los excluidos del sistema financiero comercial el acceso al crédito, sino a contribuir al desarrollo de estas personas y de su comunidad, es decir a generar solidaridad local. En tal sentido, cabe tener en cuenta los aportes de las instituciones de microfinanzas en materia económica, social, política y ética, tanto al interior de las unidades económicas como en su entorno de actuación.

Las dimensiones del desarrollo integral

1. Dimensión económica

En el plano económico, la economía solidaria exige el desarrollo de propuestas que incrementen las oportunidades de empleo digno y de emprendimiento económico, así como de participación justa en ingresos, salarios o dividendos, lo que se encuentra ligado al impulso de procesos de reactivación de mercados locales, regionales y nacionales, y de apuestas por un desarrollo sostenible en el marco de la globalización.

La estrategia de desarrollo económico local tiene como objetivo dinamizar la economía local. Para ello, se orienta a buscar el fortalecimiento de los actores económicos locales -asumiendo como tales a unidades económicas familiares, micro y pequeñas empresas, cooperativas, empresas asociativas y empresas privadas con responsabilidad social, entre otras- mediante su articulación por rubro en los sectores de la producción, el comercio, los servicios y el consumo. Asimismo, se propone el eslabonamiento de estos sectores, y su vinculación con las entidades de desarrollo existentes en la localidad, principalmente con el gobierno local, como sujeto promotor del desarrollo, con las instituciones de formación, tales como universidades, institutos, ONGs y otros centros de capacitación y de investigación, a fin de lograr un soporte tecnológico, y con las entidades financieras, es decir con cooperativas de ahorro y crédito, cajas rurales o urbanas, mutuales, ONGs y bancos comunales, para la provisión de los recursos financieros necesarios para la ampliación y diversificación de las actividades económicas.

Ante los vacíos dejados por el sistema financiero tradicional, las instituciones de microfinanzas se han convertido en agentes principales para dinamizar la economía del territorio donde actúan, a través de la captación del ahorro de los pobladores y las instituciones locales, o la canalización de fondos de la cooperación, para su reinversión, al 100%, en actividades económicas de la localidad.

2. Dimensión social

La actividad económica convencional ha buscado intencionalmente vaciar de su sentido social a la economía, y, por lo tanto, separar de manera radical lo social de lo económico. Una apuesta de la economía solidaria es recuperar la dimensión social de la economía, es decir, la organización de la sociedad como una construcción fraternal donde haya un lugar para todos, y no en donde se excluya a los más vulnerables.

La dimensión social se manifiesta de diversas maneras en los emprendimientos de economía solidaria. Cabe señalar que desde su origen, estas experiencias se encuentran orientadas a la resolución de necesidades relativas a la mejora de la calidad de vida, entre ellas el empleo, y que su surgimiento pone de relieve las potencialidades de gente socialmente excluida, que se asocia para enfrentar y superar problemas, y se revalora individual y colectivamente en ese proceso.

La mayoría de experiencias económicas solidarias incorporan lo social explícitamente en su finalidad, señalando objetivos encaminados a mejorar las condiciones de vida de sus integrantes y de la comunidad en la que actúan. Otra expresión de su corte social es su funcionamiento mediante estructuras orgánicas que permiten relaciones laborales de cooperación y estilos de conducción democrática y participativa. De igual manera, el sentido social de estas experiencias se expresa en las actividades o productos desarrollados, los cuales tratan de ser adecuados a la expectativa de los consumidores en precio y calidad, así como a los requerimientos del medio ambiente.

3. Dimensión política

Desde el punto de vista de la economía solidaria, la riqueza se puede compartir y las formas de prosperidad dependen no solamente de los procesos económicos, sino de decisiones políticas acordes con los intereses generales. Así, la desigualdad no es sólo un problema económico, sino, fundamentalmente, el gran problema político y ético de nuestros tiempos.

En ese sentido, las experiencias económicas solidarias incorporan en su actuación una dimensión política, ya que se involucran, a veces de manera conciente y premeditada, otras no tanto, en la búsqueda de decisiones políticas en beneficio del bien común. Se entiende que el bien común es el conjunto de las condiciones necesarias -económicas, políticas, materiales y culturales- que permiten a las personas alcanzar su dignidad humana y su potencial como seres humanos.

La actividad política, entendida como trabajo por el Bien Común, es una acción que debe ser concertada con otros actores sociales y con el Estado. Eso supone promover ejercicios de diálogo social entre las organizaciones e instituciones sociales, para buscar consensos y desarrollar propuestas a ser concertadas, o reivindicadas, con los organismos públicos. Es claro que se protege mejor el bien común cuando se preservan y promueven los derechos de la persona. El Estado debe ser el ente responsable de la protección de los derechos humanos básicos.

Cabe señalar que el desarrollo de los emprendimientos de economía solidaria condiciona procesos de incidencia política, al demandar cambios en los marcos legales y las políticas gubernamentales para su fortalecimiento. En tal sentido, promover una acción política consciente de las experiencias económicas solidarias puede permitir no sólo su mejor posicionamiento en el mercado, sino procesos en los que puedan transitar de una reivindicación particular de intereses, al compromiso y la acción pública por los intereses del conjunto de la sociedad, afirmándose como actores de desarrollo.

Resulta entonces clave ubicar los emprendimientos de economía solidaria en el marco de propuestas de desarrollo económico y social de los territorios en donde actúan. De esta forma, sin perder su identidad, ni distraerse de su actividad central, estas prácticas podrán aportar al reto político de diseminar nuevas lógicas de hacer economía en los lugares en los cuales interactúan.

4. Dimensión ética

La opción por los pobres y los excluidos es el imperativo ético de nuestros tiempos. La ética exige que nadie sea excluido del ejercicio de la propiedad privada: todos tienen el derecho a poseer los bienes y servicios acordes con la dignidad humana.

Pero, una pregunta crucial al abordar la opción por los pobres es: ¿cómo se ve al pobre?. Si los pobres son asumidos sólo como carentes, sea de recursos o de conocimientos, es decir como sujetos a los que hay que asistir y reivindicar, es fácil caer en intervenciones con sesgos asistenciales o paternalistas. Desde la perspectiva de la economía solidaria, los pobres son vistos como sujetos provistos de potencialidades, que, si bien no tienen recursos económicos, tienen habilidades y conocimientos, es decir como sujetos con capacidad de realizarse en sociedad y con destrezas por identificar para enfrentar la sobre vivencia.

Otro asunto ético, relativo a la dignidad humana, que se encara con los emprendimientos de economía solidaria tiene que ver con las mujeres, un sector social usualmente desfavorecido en el conjunto de la sociedad. Las experiencias de economía solidaria, al posibilitar el acceso de mujeres populares al mercado laboral para el desarrollo de actividades de autoempleo o de conducción de unidades económicas, constituyen un aporte a la justicia y a la equidad en las relaciones de género. La revisión de estas prácticas hace evidente que, a partir de su contribución a los ingresos familiares, las mujeres involucradas refuerzan su autoestima personal, lo que suele generar también cambios positivos y de mayor horizontalidad en las relaciones familiares y de pareja, así como una redistribución solidaria de las tareas domésticas.

Asimismo, el ejercicio de valores éticos en la economía, y en los emprendimientos de economía solidaria, puede medirse examinando la práctica de éstos dentro de la unidad empresarial, esto es en las relaciones que se establecen entre trabajadores y responsables, y en su entorno de actuación, es decir en el mercado, en su relación con el consumidor y con otras empresas, y en su compromiso con el desarrollo de la comunidad.

Información General

UCADE, es una organización con personería jurídica de derecho privado, sin fines de lucro, con patrimonio propio y administración autónoma, creada en el año 2004 y localizada en el Ecuador.

UCADE tiene como objetivo fortalecer a la red que conforman sus Filiales, ejercer control de calidad de acuerdo a los estándares de la industria y representarla de manera que éstas entre otras cosas:

  • Ofrezcan sus servicios financieros y no financieros a los microempresarios pobres, buscando metodologías de crédito que faciliten su acceso en términos de servicios y costos
  • Amplíen su cartera de financiamiento externo para expandir la cartera de los clientes que constituyen su población meta
  • Eleven su nivel de competitividad en el mercado de servicios financieros, utilizando tecnología de punta que les permita ser líderes en el mercado
  • Logren incidir en las políticas públicas que afectan al sector

Misión y Visión de UCADE

Todas las Filiales comparten la Misión y Visión desde la creación de UCADE, siendo éstas:

Misión

"La Unión Católica de Apoyo al Desarrollo Comunitario, asegura":

•          El fortalecimiento institucional de sus Filiales

•          La gestión y apalancamiento de sus recursos (humanos, físicos y económicos) para sus miembros

•          La excelencia de servicio al cliente

•          La influencia positiva en políticas sociales y financieras

•          El desarrollo integral de los empobrecidos y sus comunidades"

Visión

"Ser en el 2012 una Red de Instituciones líderes en el mercado de las Microfinanzas en la prestación de servicios financieros al sector de microempresarios, que permitan su crecimiento económico y el mejoramiento de su calidad de vida, para superar la pobreza y la marginación social, inspirados por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia"

UCADE tiene como finalidad fortalecer a la Red que conforman sus filiales, ejercer control de calidad de acuerdo a los estándares de la industria y representarlas.

PRINCIPIOS Y VALORES

UCADE guía su trabajo diario inspirados en los siguientes principios y valores:

  • Evangelio y Doctrina Social de la Iglesia Católica
  • Servir a los clientes más pobres
  • Transparencia
  • Relación de préstamos con ahorros
  • Uso de garantías solidarias
  • Participación activa del socio en el manejo
  • Plan de permanencia
  • Calidad
  • Competitividad
  • Impacto

ESTRUCTURA DE GOBIERNO DE UCADE

El Directorio General es el organismo máximo de la Unión, está integrado por la totalidad de los delegados de las filiales activas y pasivas o representadas por sus Obispos o autoridad máxima de la institución, o su delegado y el presidente de la Junta Ejecutiva. Esta instancia asume todos los deberes, atribuciones, derechos y responsabilidades que señalan los Estatutos y sus resoluciones legalmente tomadas obligarán a todos los miembros de la Unión.

El Directorio General dentro de sus atribuciones y controles disponibles  está auditar, evaluar, realizar monitoreos y seguimientos a las actividades en general de UCADE.

La Junta Ejecutiva es el organismo de administración de la Unión, a quien compete velar por el cumplimiento de los objetivos específicos y precautelar la observancia de los estándares técnicos y de calidad que precisa la Unión. La Junta Ejecutiva fundamenta sus actuaciones en consideración a los parámetros técnicos establecidos por el Comité Técnico, con énfasis en aquellos temas relacionados a estándares técnicos y de calidad para la administración y operación de programas y proyectos de impulso al desarrollo comunitario y otros fundamentos técnicos que apoyen la consecución de los fines de la Unión.

El Comité Técnico: Constituye el brazo ejecutor de las políticas y procedimientos que regirán a las Filiales de la Unión, su trabajo diario velará por cumplir con operativos de la entrega de aportes económicos por parte de cada uno de las filiales o miembros, la Junta Ejecutiva constituirá un organismo encargado de establecer los parámetros técnicos de tal actividad

ESTRUCTURA OPERATIVA DE UCADE

El Comité Técnico: dentro de la estructura operativa su rol es apoyar a la Gestión de la Gerencia General de UCADE, retroalimentando y apoyando activamente en el cumplimiento de políticas y procedimientos, metodologías y mejores prácticas, y determinación de parámetros técnicos para buena administración y calidad de los programas de desarrollo comunitario.

La Gerencia General: responsable de Administrar la Unión, dirigir todas sus operaciones, realizar los actos y celebrar los contratos que fueren necesarios para el cumplimiento del objeto social, en general todo aquello que se relacione con la  buena marcha de la Unión, sujetándose a los requisitos y limitaciones que le imponen los Estatutos, adicionalmente elaborar el presupuesto anual y el plan general de actividades de la Unión y someterlos a aprobación de la Junta Ejecutiva y en general, tendrá todas las facultades necesarias para el buen manejo y administración de la Unión, así como las atribuciones y deberes determinados en la Ley para los administradores y que de acuerdo con el presente Estatuto no corresponden a ningún otro funcionario u organismo

El Área Contable, administrativa y financiera tiene como objetivo apoyar a las Filiales en la determinación de los lineamientos básicos para una correcta administración contable y financiera de la Unión y proporcionar al personal del área contable de las herramientas necesarias para una eficiente gestión

El Area de Auditoria Interna tiene como objetivo evaluar el funcionamiento de los controles vigentes, que incluyen las políticas de los sistemas de control administrativo y contable aplicados en las operaciones, con la finalidad de identificar situaciones de importancia que pueden devenir de una contingencia relevante desfavorable para la Filial

El Area de Sistemas Informáticos tiene como objetivo generar desarrollo,  soporte y mantenimiento de la plataforma tecnológica actual que disponen las Filiales, enfocada a conseguir mejoras en el performance del sistema de información, y una atención rápida y oportuna para sus miembros

El Area de Proyectos, tiene como objeto asegurar mediante seguimiento y consenso con sus Filiales asegurar que los hallazgos y los procesos de mejoramiento y mitigación se ejecuten de manera adecuada garantizando los mejores resultados

Area Legal busca el apoyo y soporte legal y jurídico que cubran las expectativas y demandas de sus filiales y de UCADE con sujeción absoluta a los dictámenes de los organismos e instancias de control

Fortalezas de UCADE

Identificamos las siguientes fortalezas de UCADE

  • Es una estructura ligera y de bajo costo

UCADE labora con una estructura mínima, aprovechando las capacidades desarrolladas hasta el momento en su Equipo Gerencial, asegurando a través de esta estructura decisiones gerenciales oportunas y directas. Su bajo costo le permite apoyar el compromiso de fortalecer patrimonialmente a la Unión

  • Aprovecha las estructuras existentes de sus filiales

UCADE no busca reproducir estructuras adicionales en sus miembros sino apoyarse de ellas para canalizar e implementar recomendaciones y sugerencias consensuadas con sus miembros

  • Posibilidad de cobertura nacional

UCADE se encuentra en la búsqueda todos los días de asegurar una cobertura a nivel nacional en la ejecución de su Misión y Visión Institucional. La idea es aprovechar y potencializar las estructuras existentes en las diferentes Diócesis, difundiendo las ventajas y beneficios de integrarlas como miembros

  • Puede captar fondos para la expansión de las filiales y distribuirlos

UCADE dispone de estrategias de fondeo, producto de un proceso de mapeo de oportunidades y de evaluación e implementación de las estrategias definidas. Para la Unión y sus Filiales el fondeo en condiciones adecuadas es fundamental para el crecimiento y vigencia de los programas de microfinanzas

  • Controla la calidad de las filiales

UCADE apoya a las Filiales en varias temáticas, buscando de ellas calidad en sus productos y servicios y beneficio para sus clientes

  • Implementación del nuevo Software

El nuevo software en implementación para UCADE y sus Filiales busca asegurar el diseño de productos y servicios coherentes con el mercado meta, mejorar el volumen de transacciones con precisión y eficiencia en costos requeridos

Definición de los principales Retos Globales

UCADE con el apoyo de las Filiales actuales se han planteado las siguientes metas:

  • Sistema de Medición Social

UCADE y sus Filiales tendrán para el primer semestre del 2008 un sistema de Gestión de Desempeño Social que de cuenta de su misión, visión y objetivos

  • Cobertura de 12 provincias al final de 2011

UCADE tiene el desafío de incluir a la Red a 12 Filiales hasta finales del año 2011. A través de un plan de acercamiento y de formalización de solicitudes de interés buscamos fortalecer a la Unión

  • 40,000 clientes con crédito al 2011

UCADE busca crecer por medio de sus Filiales en clientes con crédito a un promedio de aproximadamente 7,000 socios por año

  • Fondos asignados a filiales por US $4 millones al 2011

UCADE busca ampliar sus opciones de fondeo a sus miembros actuales y potenciales, por lo tanto se ha planteado el reto de hacerlo hasta el 2011 con fondos que alcancen los US. $ 4 millones

[1] Razeto, Luis, "Factor C": la solidaridad convertida en fuerza productiva y en el factor económico, p. 29. En:  Globalización de la solidaridad: un reto para todos, Lima: CEP, 1997.

[2] Ortiz, Humberto, Economía Popular, Economía Solidaria, Fuerza para el Desarrollo Humano en el Perú, Mimeo, Lima.